Una cocina ya renombrada en tiempos antiguos: personajes como Cicerón, Marcial y Varrón llenaron de elogios aquella salchicha “lucánica”, que tanto seducía sus paladares. En la base de la mesa lucana están productos simples y genuinos: el aceite de oliva virgen extra Vulture, con notas moderadamente afrutadas, color verde con reflejos amarillos, y el de las colinas de Ferrandina, particularmente delicado.
Los frijoles de Sarconi; los pimientos de Senise (renombrados los pimientos cruschi); la berenjena roja de Rotonda, la papa de San Severino Lucano. El caciocavallo podolico del Valle de Agri y de la zona de Viggiano; el Queso Pecorino canestrato de Moliterno; el Pecorino de Filiano, madurado en cuevas naturales, y el Cacioricotta. La Soppressata, la salchicha Lucánica y la Pezzenta, un embutido humilde, preparado con los restos del proceso del cerdo.
Y luego, el pan de Matera, de consistencia suave, que se conserva varios días. Todo este manjar se convierte en base de exquisiteces, como la pasta casera hecha con agua y harina: “cavatelli e fagioli”, “fusilli alla lucana”, “lagane e ceci” “sigarette con la mollica”. Y luego, minestra spersa, favette e cicoria, sopa de cordero, bucatini al estilo de Maratea, baccalà a la lucana, berenjenas rellenas y mucho más, acompañados de Aglianico del Vulture y del Grottino de Roccanova. Entre las direcciones de buena comida: Casino del Diavolo, Il Terrazzino sui Sassi, Lucanerie, en Matera; Fuori Le Mura y Antica Osteria Marconi, en Potenza; l’Oasi, en Viggianello (Potenza); Taverna Rovita, en Maratea; Triminiedd e l’Antica Osteria Marconi en Potenza, Vecchio Lume, en Avigliano (Potenza).

