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Biblioteca Estatal del Monumento Nacional de Santa Escolástica, Subiaco

Biblioteca Statale del Monumento Nazionale di Santa Scolastica Subiaco
Redazione FullTravel
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La biblioteca debe su origen a san Benito, fundador de los primeros monasterios sublacenses y su guía durante casi treinta años.
La Regla del santo Fundador prevé que en el monasterio haya libros (códices) para la lectura privada y comunitaria.
No nos han llegado libros de la época de san Benito, debido a las devastaciones sufridas por los monasterios en los siglos VII-X. Al final del siglo IX, con el resurgimiento de la vida monástica, se restauró también la biblioteca, como relata el Chronicon Sublacense.
El abad Humberto (1050-1069) incrementó el patrimonio de los libros. Posteriormente, los testimonios se vuelven más explícitos y abundantes.
El scriptorium del monasterio recibió un fuerte aumento durante el gobierno del abad Juan V (1069-1121).
Algunos códices realizados en el escritorio monástico han terminado en otras bibliotecas; sólo dos se han quedado en la nuestra: el Códice LXIII, que contiene las Cartas de san Agustín y el llamado Salterio de san Jerónimo, rico en preciosas miniaturas.
Juan V también adquirió códices para la Biblioteca. Sus sucesores imitaban su ejemplo, de modo que la Biblioteca, ya a finales del 1300, poseía unos 10.000 volúmenes.
El más antiguo data aproximadamente del siglo X. Contiene preciosas miniaturas. Es una miscelánea. Incluye breves noticias biográficas sobre varios santos, un extracto del segundo libro de los Diálogos de san Gregorio Magno y algunos ritos litúrgicos.
Formaban parte de este códice otras hojas que ahora se conservan por separado. Son de la misma época, pero escritas por manos diferentes.
Contienen fragmentos de la Regla de san Benito. Han llegado varios códices del tipo miscelánea.
De excepcional importancia son los códices de Escritura Sagrada, comentarios y estudios sobre la Escritura Sagrada. Los más antiguos sobre Escritura Sagrada datan del siglo XIV.
Entre las colecciones de Homilías, son muy interesantes las de Orígenes del siglo XIII.
El códice se ha hecho famoso porque los impresores alemanes que establecieron la primera imprenta italiana en nuestro monasterio se inspiraron en los caracteres de este códice para fundir los suyos, que por eso se denominan sublacenses.
De notable importancia son los códices litúrgicos: misales, leccionarios, breviarios, enriquecidos con artísticas miniaturas. También se conservan códices que contienen tratados de filosofía y teología.
El De civitate Dei de san Agustín ha adquirido notable importancia porque sirvió a los primeros impresores sublacenses como texto para el homónimo incunable.
Muchos son los códices de tipo monástico y, en particular, los sobre la Regla y sus comentarios. Varios se han perdido irremediablemente.
Merecen mención también los sellos que conservan muchos diplomas y que contribuyen a establecer la autenticidad del documento.
Entre 1464 y 1467 la Biblioteca se enriqueció con los primeros libros impresos en Italia, “in venerabili monasterio sublacensi”. Aquí se imprimieron sin duda la Pequeña Gramática Latina de Donato; el De Oratore de Cicerón, tres obras de Lactancio: Divine institutiones, De ira Dei, De opificio hominis y De civitate Dei de san Agustín.
Los impresores, Conrad Sweynheym y Arnold Pannartz, alemanes, establecieron la primera imprenta italiana en nuestro monasterio y en junio de 1467 se trasladaron a Roma, dejando en Subiaco gran parte de la maquinaria tipográfica, pero tras su partida parece que los monjes no imprimieron más libros. Posteriormente, otros incunables fueron adquiridos en Roma a los mismos impresores y también de otras imprentas.
Merecen especial mención el Codex Justiniani impreso en Venecia en 1478; las Decretales del papa Gregorio IX de 1474; la Concordantia discordantia canonum de Graziano.
Se conservan incunables con obras de Aristóteles, Cicerón, Lucrecio, Marcial y Séneca.
Muchas obras se han perdido y muchas fueron robadas, especialmente durante la commendataria; quizá las mayores pérdidas ocurrieron durante la invasión del monasterio en los años 1789-1799 y 1810-1815.
Antes de 1848 se acometió el reordenamiento de la Biblioteca y del Archivo y se adquirieron obras de Escritura Sagrada, historia eclesiástica y colecciones de clásicos latinos y griegos.
Los años 1848-1868 no fueron todos prósperos para el monasterio. “Cuando los voluntarios de Garibaldi – recuerda Federici – recorrían inquietos la campiña romana, deseando llegar a Roma, hacia 1867, los monjes, temiendo por los tesoros del monasterio conservados, aseguraron los manuscritos fuera del cenobio, en un lugar que no conocemos”.
Después hubo la supresión. El dominio público confiscó los bienes y los subastó.
Declaró los monasterios monumento nacional y confió su custodia a algunos monjes.
Se encargó al don Leone Allodi la supervisión, con el compromiso de ordenar la biblioteca y la colección de manuscritos, tarea que Allodi llevó a cabo con competencia poco común.
Un nuevo incremento y una mejor organización de la biblioteca se produjo con el abad Salvi; durante su largo gobierno (1909-1964) se estableció en un lugar más digno y se dotó con colecciones antiguas y modernas y varias revistas, gracias también al soporte económico de los directivos del Ministerio de Bienes y Actividades Culturales.

Información sobre la Biblioteca Estatal del Monumento Nacional de Santa Escolástica

Via dei Monasteri, 22
 Subiaco (Roma)
(+39) 077485424
bmn-sns@beniculturali.it
https://www.scolastica.librari.beniculturali.it/
Fuente: MIBACT

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