El nombre Provenza deriva de haber sido ese territorio una provincia romana. De hecho, las actuales regiones francesas de Languedoc-Roussillon y de la Provence-Alpes-Cote d’Azur formaban en época romana la provincia de la Gallia Transalpina o Gallia Narbonensis, llamada así por su capital Narbona. El territorio fue anexionado en el 121 a.C. tras las victorias militares de los cónsules Quinto Fabio Máximo y Cneo Domicio Enobarbo contra las poblaciones locales de los alóbrigos y de los arvernos. En el 58 a.C., el inicio de una migración de los Helvecios hacia la Galia ofreció a Julio César el pretexto para intervenir militarmente en la región. Las acciones de César, narradas en el De Bello Gallico, duraron hasta el 50 a.C. y consolidaron definitivamente la conquista romana de toda la Galia.
La Gallia Narbonensis siempre desempeñó un papel crucial en el desarrollo del imperio romano: su anexión garantizaba la protección de las comunicaciones terrestres con España, conquistada unos cien años antes tras la segunda guerra púnica, y, al mismo tiempo, protegía Italia de las incursiones galas. Los puertos de Narbona y Marsella eran estratégicos para el comercio en el Mediterráneo y el río Ródano, que atraviesa toda la provincia, era la vía preferente para transportar los metales procedentes del Rin y del resto de la Galia.

Buscar las vestigios romanas del Sur de Francia ofrece la oportunidad de descubrir yacimientos arqueológicos de gran valor artístico que, por su grandiosidad, a menudo regalan asombro y emoción. Aquí tienes un itinerario en coche y moto de 10 etapas.
1 El Trofeo de Augusto en La Turbie
Al llegar a Francia en coche desde Liguria, cerca del Principado de Mónaco, la vista se queda atrapada por los restos de un imponente monumento: se trata del Trofeo dedicado a Augusto por sus victorias sobre las tribus alpinas. El monumento, construido en el 6 a.C., se encuentra sobre un pedestal cuadrado de 38 metros de lado y en su frente está la inscripción que enumera las 46 tribus alpinas derrotadas por el emperador. A los lados están esculpidos los símbolos típicos del triunfo: las armas enemigas colgadas en un árbol y los galos derrotados encadenados. Sobre el pedestal se alza un majestuoso pórtico que eleva el trofeo a una altura total de unos 35 metros.
Situado en la frontera entre Italia y la Galia, el monumento representaba el poder y la unidad del imperio romano. Formaba parte de un complejo mayor dedicado a Hércules Monoico, con quien se asociaba a Augusto, y del cual el Principado de Mónaco tomó su nombre.

2 Fréjus
La ciudad de Fréjus se encuentra en el sitio de la ciudad romana de Forum Iulii. Su nombre revela su vocación comercial (favorecida también por su posición en el cruce entre la vía Julia Augusta y la vía Domitia) y su fundación por Julio César. Fue el único puerto militar de la flota romana de la Galia Narbonensis. Durante el reinado del emperador Tiberio (14-37 d.C.) se construyeron sus principales obras públicas. La más imponente es el anfiteatro, con capacidad para 12.000 espectadores aproximadamente. Aunque ha sido ampliamente reconstruido tras haber sido sumergido tras la rotura de la presa de Malpasset ocurrida en 1959, todavía se puede admirar la parte original de las gradas.
También son visibles tramos del acueducto, las murallas y el faro del puerto (conocido como Lanterne Auguste). Por último, las columnas del baptisterio de la catedral, datado en el siglo V d.C., fueron reutilizadas en una construcción anterior romana.

3 Marsella
Massalia (posteriormente Massilia) fue una colonia griega. Marsella fue aliada de Roma desde los tiempos de Tarquinio Prisco y por eso obtuvo grandes ventajas en sus comercios en el Mediterráneo, en perjuicio de los cartagineses y de los etruscos. En época romana fue una civitas libre, es decir, una ciudad independiente del gobernador provincial, aunque subordinada a Roma. Por haberse aliado con Pompeyo en el primer triunvirato, fue sitiada y reconquistada por César: mantuvo su estatuto jurídico, pero perdió la flota y todos los territorios en la Galia que fueron transferidos a la vecina Arelate (Arlés).
El Musée d’Histoire de Marseille exhibe una selección de restos arqueológicos de la época griega y romana y presenta reconstrucciones en 3D de la antigua urbanística. También forma parte del recorrido el contiguo área arqueológica de la Bourse, donde se pueden ver algunas estructuras portuarias y murallas griegas.
El Museo de los Dock romanos resguarda algunas estructuras vinculadas al puerto romano. Se trata de silos de piedra y grandes ánforas de cerámica enterradas que funcionaban como cámaras frigoríficas.

4 Arlés
La romana Arelate (hoy Arlés) conserva numerosos vestigios que, junto a los monumentos románicos, fueron incluidos en la lista de los patrimonios de la humanidad UNESCO. Los dos edificios de espectáculos, el anfiteatro y el teatro, son particularmente impresionantes. El primero, construido en el siglo I d.C., podía acoger hasta unos 21.000 espectadores, divididos en cuatro órdenes de asientos según su clase social. Del teatro, construido en el siglo I a.C., procede la famosa estatua de la Venus de Arlés, hoy conservada en el Louvre, así como numerosos fragmentos arquitectónicos valiosos visibles en el sitio. Ambos edificios fueron fortificados en la época medieval y la mayoría de las piedras de las gradas fueron reutilizadas para construcciones posteriores. Incluso en su interior se construyeron viviendas que alteraron completamente su aspecto y función. Sólo a partir del siglo XIX comenzó un proceso de restauración y salvaguarda que los devolvió a su aspecto original.
La única parte exterior visible actualmente del foro romano está constituida por dos columnas y parte del frontón de un templo en la Place du Forum. En realidad, el foro de Arlés estaba construido en una pendiente; por lo que, para nivelar el pavimento, fue necesario construir un criptopórtico, es decir, una serie de galerías subterráneas que servían de soporte. Este ambiente, particularmente fascinante, es accesible hoy desde la capilla de los Jesuitas. En su interior se encuentran también notables piezas arquitectónicas romanas, probablemente extraídas en la Edad Media de otros monumentos y almacenadas allí.
Arlés fue una ciudad querida por el emperador Constantino, quien estableció allí una residencia y en 314, tras el reconocimiento del cristianismo, convocó el primer concilio. De la época constantiniana datan un importante edificio termal, parcialmente integrado en viviendas circundantes, una basílica paleocristiana y la necrópolis de Les Alyscamps, que acogió las sepulturas de los santos Trófimo y Genésio.

5 Saint-Rémy-de-Provence
Cerca de la ciudad de Saint-Rémy-de-Provence se encuentran los restos de la ciudad romana de Glanum. Originalmente una fundación de los griegos de la cercana Marsella, prosperó en la época republicana y se convirtió en colonia romana bajo Augusto. Es posible visitar una amplia parte de la antigua ciudad, con edificios públicos, viviendas y el barrio de la fuente termal, considerada sagrada y por ello monumentalizada y acompañada por los templos de Valetudo, diosa romana de la salud, y de Hércules, además de numerosos altares votivos.
A unos 200 metros del área arqueológica se levantan otros dos notables monumentos. El primero es un mausoleo de época augústea perfectamente conservado, cuya inscripción nos cuenta que fue dedicado por los hermanos Sexto, Marco y Lucio de la gens Julia a sus padres. Junto a él se encuentran los restos de un arco de triunfo que, al igual que el monumento de La Turbie, celebraba la victoria de Augusto sobre los galos.

6 Nimes
La antigua Nemausus fue una de las ciudades más grandes de la Galia. Todavía hoy está llena de monumentos romanos, por lo que se le ha otorgado el sobrenombre de “Roma francesa”. En el centro de la ciudad se encuentra el imponente anfiteatro, cuya historia es muy similar a la del anfiteatro de Arlés. En excelente estado de conservación está la Maison Carrée, templo romano del siglo I d.C., única huella que queda del foro de la ciudad. El templo estaba dedicado a Cayo y Lucio César, nietos de Augusto y designados por el emperador como sus herederos, pero ambos fallecieron en joven edad. El monumento se ha conservado muy bien porque fue reutilizado durante siglos como iglesia católica. En el parque público de Jardins de la Fontaine se pueden ver los restos del llamado templo de Diana, cuya planta basilical hace pensar más en una función civil (se ha hipotetizado que era una biblioteca).
De la muralla original, de unos 6 kilómetros de longitud, sólo quedan la sólida Tour Magne, la Porte d’Arles (o Porte d’Auguste) y un arco de la Porte de France, encajado entre dos viviendas. Un poco fuera del centro está el Castellum aquae, infraestructura de la parte final del acueducto local, famoso por el Pont du Gard.

7 El Pont du Gard
A unos 30 kilómetros de Nimes se alza el imponente Pont du Gard, monumento Patrimonio de la Humanidad UNESCO. La obra formaba parte del acueducto que llevaba el agua desde la fuente de Uzés hasta Nimes y permitía cruzar el río Gardon. Construido en el siglo I d.C., mide 275 metros de largo y 49 metros de alto y tiene tres órdenes de arcos: el primero era transitado por carros, mientras que el agua circulaba sobre el tercero.
El acueducto de Nimes en su conjunto es una obra extraordinaria de ingeniería. Tiene 50 kilómetros de longitud, con una pendiente de 34 centímetros por kilómetro, para un desnivel total de sólo 17 metros. Para que el agua fluyera más fácilmente, la tubería del acueducto estaba recubierta con una mezcla de grasa de cerdo, aceite de oliva y jugo de higos. El sitio del Pont du Gard, en pleno campo y con un río tranquilo y apto para el baño, es también muy adecuado para una agradable excursión o picnic.

8 Orange
La colonia romana de Arausio, hoy Orange, es conocida principalmente por el precioso teatro de época augústea. No sólo es de tamaño considerable (podía albergar unos 9.000 espectadores), sino que es uno de los pocos teatros en el mundo que conserva íntegramente la imponente muralla escénica, de 103 metros de largo y 37 metros de altura. El muro, que garantizaba la calidad acústica del edificio, estaba originalmente revestido de mármoles de colores y dividido en tres órdenes decorados con nichos, columnas y estatuas. Las puertas del orden inferior servían para la entrada en escena de los actores. Sobre la puerta principal, destinada a la entrada de los protagonistas, había un friso que representaba centauros, hoy conservado en el museo arqueológico local. El nicho central del segundo orden alberga una grandiosa estatua de Augusto con los atributos del triunfador; probablemente esta estatua reemplazó a una anterior de Apolo, protector de las artes, para recordar al público el valor de la pax romana. A cada lado del escenario, dos torres servían para guardar el equipo escénico.
El otro gran monumento de Orange es el arco de triunfo. Situado en la entrada de la ciudad para los que venían por la carretera que conectaba Lyon con Orange, es el arco de tres fornículas más antiguo conocido. Fue erigido entre 20 y 25 d.C. para celebrar las victorias de Germanico y de la legio II Gallica, cuyos veteranos fundaron Arausio, y luego fue re-dedicado a Tiberio en el 27 d.C. Los monumentos romanos de Orange, por su valor histórico y artístico, están incluidos en la lista de patrimonios de la humanidad UNESCO.

9 Vaison-la-Romaine
Vaison-la-Romaine fue originalmente una de las principales ciudades de la tribu de los Vocontii, que mantuvieron cierta independencia también durante el dominio romano, cuando la ciudad tomó el nombre de Vasio Julia Vocontiorum. La ciudad romana se encuentra a lo largo de la margen izquierda del río Ouvèze, mientras que la ciudad medieval se desarrolló en la colina en la margen derecha, más fácil de defender. El río está cruzado por un encantador puente romano del siglo I d.C.
Los restos romanos se encuentran en dos áreas adyacentes dentro del actual casco urbano, Puymin en La Villasse. El sitio de Puymin se caracteriza por algunas grandes villas, cuyas decoraciones de mosaico todavía pueden apreciarse hoy en día. Entre ellas destacan la Casa de Apolo laureado y la Casa del Pérgola, desarrollada a lo largo de los años a partir de una modesta casa rural hasta alcanzar una extensión de 3.000 metros cuadrados. En la misma área se encuentra el teatro, cuya cavea está completamente reconstruida, pero cuyas galerías internas conservan la impresión original, y un pequeño antiquarium, con una selección significativa de restos procedentes de la ciudad.
En La Villasse predominan las áreas públicas, como las calles de tiendas, termas y fuentes. La calidad arquitectónica y urbanística demuestra que se trataba de un centro muy rico. También en esta área se encuentran algunas villas suntuosas: la Casa del Delfín, que también fue una granja, y la Casa del Busto de Plata, la más grande de Vaison (5.000 metros cuadrados) con un complejo termal anexo inicialmente público y luego incorporado a la villa.

10 Vienne
Originariamente capital de la tribu de los Alóbrigos, Vienne fue transformada por César en colonia con el nombre de Colonia Julia Viennensis. Tras la reorganización administrativa tardorromana promovida por Diocleciano, Vienne asumió un papel central en la diócesis que comprendía la Gallia Narbonensis y la Aquitania, y fue elegida como residencia de varios emperadores, entre ellos Constantino, Flavio Claudio Juliano y Valentiniano II.
La ciudad conserva notables monumentos del siglo I d.C. El templo, como nos dice la inscripción, estaba dedicado a la diosa Roma, a Augusto y a Livia, esposa de Augusto, divinizada tras su muerte. Se trata, pues, de un templo dedicado al culto imperial, conforme a los cánones de la propaganda política augústea. El Jardín de Cibele es un parque arqueológico donde se pueden admirar los restos del área del antiguo foro. El teatro, que acoge cada año el renombrado festival Jazz à Vienne, se sitúa junto a un Odeón más pequeño, al igual que en Lyon. Del periodo tardío data el circo, del que queda uno de los obeliscos colocados en uno de los extremos del circuito. Por su forma y por estar construido con granito de Asuán, este monumento es conocido como La Pirámide. En la orilla opuesta del río Ródano se encuentra el sitio de Saint-Romain-en-Gal, antiguamente zona residencial y artesanal de Vienne. El sitio alberga también el interesante Musée Gallo-Romain.


