La National Gallery de Londres cuenta con aproximadamente 2.300 obras de pintura. Aunque existen colecciones más amplias en Europa, su mérito radica en tener una colección enciclopédica que abarca desde el siglo XIII hasta principios del siglo XX. Están representados todos los grandes artistas, a veces con obras tan significativas que también aparecen en manuales de historia del arte.
- National Gallery: los orígenes
- National Gallery: el periodo de 1200 a 1500
- La batalla de San Romano de Paolo Uccello
- El Bautismo de Cristo de Piero della Francesca
- Los esposos Arnolfini de Jan Van Eyck
- La Virgen de las Rocas de Leonardo da Vinci
- National Gallery: el siglo XVI
- Los embajadores de Hans Holbein el Joven
- Baco y Ariadna de Tiziano
Esta propuesta permite visitar el museo a través de catorce de las obras más famosas y significativas, para tener una visión global de los momentos principales de la historia de la pintura occidental.
National Gallery: los orígenes
La National Gallery de Londres nace en 1824 con una historia particular. A finales del siglo XVIII, de hecho, en toda Europa se estaban nacionalizando las colecciones reales de los distintos estados: así, por ejemplo, la colección real francesa fue el origen del Louvre. Los monarcas ingleses no siguieron esta tendencia y prefirieron mantener la plena propiedad de su colección. Sin embargo, intelectuales y políticos sintieron la necesidad de constituir una colección que pudiera servir para educar a la población. La ocasión fue la adquisición, por parte del gobierno inglés, de treinta y ocho pinturas de los herederos del empresario John Julius Angerstein. A partir de ahí, la colección se ha extendido hasta contar, en la actualidad, con unas 2.300 obras.
Para construir el museo se eligió Trafalgar Square: aunque hubiera sido más funcional situar el edificio en el polo museístico de South Kensington, la elección de exponer la colección cerca de los centros de poder (Buckingham Palace y el Parlamento) tiene un significado político preciso. Sin embargo, el espacio siempre ha sido limitado, y el edificio ha sufrido varias modificaciones, en línea con el crecimiento de la colección. La última ampliación es la Sainsbury Wing, desde donde comienza nuestra visita.
National Gallery: el periodo de 1200 a 1500
La batalla de San Romano de Paolo Uccello
La pintura religiosa es el tema principal de las primeras salas, y en este contexto Paolo Uccello, con su Batalla de San Romano, constituye una excepción. De hecho, se trata de una obra destinada a un comitente de la burguesía mercantil florentina del Quattrocento. El cuadro formaba parte de una serie de tres pinturas (las otras dos están expuestas en el Louvre y en los Uffizi) en las que, más que representar de manera tradicional la batalla, se quiere enfatizar la victoria de Florencia y la figura del condottiero Niccolò da Tolentino. Lo que caracteriza el arte de Paolo Uccello es la investigación sobre la perspectiva, que había sido descubierta por los artistas en este periodo y que aquí se experimenta con la cuadrícula de lanzas rotas sobre el suelo.

El Bautismo de Cristo de Piero della Francesca
La Sala 61 está dedicada a dos grandes maestros del Quattrocento: Rafael y Piero della Francesca, de quien el mismo Rafael admiró su gran capacidad para integrar los ritmos geométricos con la naturaleza. No es casualidad que Piero della Francesca fuera también matemático. El Bautismo de Cristo es la obra más antigua de las pocas supervivientes de este artista. En ella, los principios matemáticos se usan tanto para equilibrar armoniosamente la composición como para crear efectos de perspectiva. El paisaje en el que se inserta la escena es el de Borgo Sansepolcro, donde estaba destinada la obra: de este modo, los espectadores se involucraban directamente en el episodio evangélico.

Los esposos Arnolfini de Jan Van Eyck
Entre las obras extranjeras de este periodo destaca el célebre Los esposos Arnolfini de Jan Van Eyck, la primera obra holandesa adquirida por la National Gallery. Es un cuadro enigmático, que muestra la riqueza de la pareja, pero sin demasiada ostentación. El elemento más misterioso es la imagen reflejada en el espejo, donde se ven dos hombres entrando en la habitación. La presencia, sobre el espejo, de la inscripción “Jan Van Eyck estuvo aquí. 1443” puede hacer pensar que los dos hombres sean precisamente el pintor y su asistente.

La Virgen de las Rocas de Leonardo da Vinci
El recorrido en la Sainsbury Wing concluye, en la Sala 66, con la célebre Virgen de las Rocas de Leonardo da Vinci. La obra fue encargada por la familia Sforza de Milán en un momento en que había un acalorado debate sobre la Inmaculada Concepción. Los defensores de la doctrina afirmaban que María había sido creada por Dios antes de la creación del mundo y, por tanto, antes del pecado original. De aquí la elección del paisaje primitivo, hecho solo de rocas, donde incluso las pocas flores que aparecen no existen en la naturaleza, son inventadas. En este cuadro, además, Leonardo aplica sus estudios sobre la perspectiva aérea y las diferencias de percepción de colores según la distancia del observador.

National Gallery: el siglo XVI
El siglo XVI es el siglo de la Reforma luterana, que en los países germánicos llevó a la drástica reducción de la pintura con temas religiosos y al consecuente aumento de los retratos.
Los embajadores de Hans Holbein el Joven
Así, Hans Holbein el Joven se trasladó a Londres para convertirse en pintor de la corte de Enrique VIII. En la National Gallery se conserva el famoso cuadro de Los embajadores: se trata de un doble retrato del embajador de Francia Dinteville y del obispo de Lavaur. El cuadro está lleno de símbolos, ligados a la política y a la religión, representados por los objetos colocados sobre la mesa. Las imágenes de esta época solían llevar mensajes más o menos explícitos sobre la fragilidad de la vida. Aquí el memento mori está representado por el extraño dibujo en la parte inferior donde, mirando desde el lado derecho, aparece un cráneo.

El XVI es un gran siglo para el arte italiano. La corte papal permitirá a Miguel Ángel y Rafael desarrollar su magnífico arte. Pero también ciudades como Venecia, Ferrara y Bolonia fueron cuna de artistas destacados. Tiziano es uno de ellos, y está presente en la National Gallery con numerosas obras, entre ellas Baco y Ariadna. El cuadro representa el momento del enamoramiento entre los dos personajes, con Ariadna recién abandonada en Naxos y Baco recién llegado de la India acompañado por su variada corte. La maestría en el uso de los mejores pigmentos disponibles en la época y la narrativa de la composición han hecho de esta obra un modelo famoso para muchas otras con el mismo tema.

