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Biblioteca Nacional Sagarriga Visconti Volpi, Bari

En 1863 el senador barese Gerolamo Sagarriga Visconti Volpi ofreció al Ayuntamiento de Bari su biblioteca personal de unos dos mil volúmenes para que pudiera crearse una biblioteca pública de la que la ciudad carecía. Así nace la Biblioteca de Bari.

Biblioteca Nazionale Sagarriga Visconti Volpi
Raffaele Giuseppe Lopardo
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La donación se formalizó ante el notario Lattanzio de Bari el 5 de abril de 1865 y, en 1877, se abrió al público la nueva institución cuyo patrimonio, mientras tanto, había alcanzado unas 8.500 obras en 14.000 volúmenes.

A la donación inicial se sumaron otros donativos de particulares y, sobre todo, la adquisición de las bibliotecas de los conventos suprimidos en la provincia: Capuchinos, Reformados de San Bernardino y Casa de la Misión de Bari, Reformados de Santa María de los Ángeles de Cassano, Santa María de San Luca de Valenzano, Capuchinos de Triggiano, de Rutigliano, de Conversano y de Gravina. Estas antiguas bibliotecas, de carácter predominantemente religioso, pero no exentas de obras literarias y científicas, constituyen una importante documentación de la historia de la cultura en la Tierra de Bari. La sede de la biblioteca así constituida estaba en el Palacio de la Ciudad, cerca de la Basílica de San Nicolás.

En 1884, con el fin de mejorar su funcionamiento, el Ayuntamiento y la Provincia de Bari crearon un consorcio para la gestión de la entidad que pasaba a ser Biblioteca Consorcial Sagarriga Visconti Volpi. En 1895 la biblioteca fue trasladada a la planta baja del Palacio Ateneo, recién construido por la Provincia, según proyecto del arquitecto Giacomo Castelli, para alojar en él los institutos de educación superior.

Desde finales del siglo XIX y hasta los años cincuenta del siglo pasado, el patrimonio bibliográfico experimentó un crecimiento notable, enfocado en las disciplinas humanísticas y la historia local, incrementado desde 1910 con el depósito obligatorio de las publicaciones producidas en la provincia de Bari, enriquecido con numerosas colecciones librarias, grandes y pequeñas, provenientes de intelectuales y de importantes familias barese: Giulio Petroni, D’Addosio, Di Cagno Politi, Domenico Zampetta, Andrea Angiulli, Giuseppe De Ninno, Menotti Bianchi, Armando Perotti, De Giosa, de’ Casamassimi, Giovanni Modugno, Raffaele Cotugno, Michele Squicciarini, Vittorio Fiorini, Giuseppe Petraglione, Michele Gervasio.

A partir de 1925, en la historia de la Biblioteca adquirieron gran importancia las relaciones con la Universidad recién fundada en la sede del mismo Palacio Ateneo.

En 1958 la ley n. 330 del 28 de marzo la transformó en biblioteca estatal con el título de nacional, ampliando sus competencias e integrándola en un circuito cultural más amplio. En los años setenta se inició una radical modernización de las estructuras, los servicios y la organización técnico-científica, orientando la biblioteca, también mediante la compra de bibliografías y obras de referencia, a posicionarse como el centro bibliográfico regional más importante, no solo por la importancia del patrimonio conservado, sino por el rigor de los procedimientos bibliotecarios, la calidad de las adquisiciones y la preparación del personal científico.

En 1992 la vida de la Biblioteca registró una importante innovación con la adhesión al proyecto SBN del Instituto Central para el Catálogo Único de las Bibliotecas Italianas y con el inicio de la informatización de los catálogos, primero en conexión telemática con el CED del Polo de Nápoles y luego, desde junio de 2002, con el establecimiento de un CED autónomo y la creación del Polo SBN Tierra de Bari, que ha hecho accesible la Biblioteca en la web a través del portal del Polo Tierra de Bari. Desde la segunda mitad de los años noventa se inició un trabajo de recuperación retrospectiva en SBN. El opac del polo bibliotecario de Tierra de Bari, que hoy reúne cuarenta y una bibliotecas, contiene actualmente unas 490.000 fichas catalográficas.

La nueva sede de la Biblioteca Nacional de Bari

Para la Biblioteca Nacional de Bari comenzó una nueva etapa con el traslado desde la planta baja del Palacio Ateneo, su sede histórica, a la nueva sede dentro de la Ciudadela de la Cultura, un espléndido ejemplo de arquitectura de los años treinta del siglo pasado. Este complejo era la antigua ciudad de abastecimiento de Bari gestionada por la Empresa Municipal de servicios de abastecimiento e incluía la Cámara Frigorífica Municipal, el matadero municipal y el Mercado de pescado.

Desde el verano de 2006 la Biblioteca ocupa el ex-Frigorífico y el ex-Mercado de pescado, construidos entre los años veinte y treinta del siglo pasado y recuperados mediante una intervención de restauración conservativa y funcional por el Ministerio de Bienes y Actividades Culturales. Ambos edificios son de notable calidad estética con referencias al estilo liberty.

La superficie a disposición de la Biblioteca asciende a aproximadamente 11.500 metros cuadrados: los espacios en planta baja y entreplanta de los dos edificios están destinados a depósito de libros, mientras que toda la primera planta, unida por un pasarela que los conecta, contiene las salas y áreas destinadas al público de lectores y visitantes.

En la primera planta del ex-Frigorífico, junto con la gran sala de lectura, hay un auditorio para 80 personas equipado con tecnología adecuada para congresos y conferencias. En la primera planta del Ictíco se han creado dos salas de estudio especializadas (manuscritos y raros, bibliografías y catálogos).

Ambos edificios cuentan, también en la primera planta, con puntos de distribución de materiales librarios provenientes de los depósitos En las salas al público se desarrollan unos dos mil metros lineales de estanterías disponibles para el público, otros mil metros lineales de estanterías tradicionales se han destinado en los dos depósitos a materiales raros y valiosos y a manuscritos. En los almacenes de libros se ha instalado un sistema de estanterías compactas con movimiento eléctrico que desarrolla unos 18.000 metros lineales para el depósito de libros, incluida la entreplanta del ex-Mercado de pescado, destinada a la colocación en horizontal de los volúmenes de colecciones de periódicos y de grandes formatos.

Se han instalado puestos telemáticos en todas las salas al público para la consulta del catálogo en línea, de materiales en formato digital disponibles en la red interna, de opacs nacionales e internacionales y para la navegación en internet. En una sala en planta baja hay puestos habilitados para personas ciegas y con baja visión.
En la segunda planta de los dos edificios, finalmente, se crearon las oficinas internas de la Biblioteca, todas conectadas a la red telemática y suficientemente amplias y espaciosas. La estructura cuenta con seis ascensores y todos los espacios son accesibles para personas con discapacidad.

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