Cork se extiende a orillas del río Lee, en el centro de una zona de pantanos, donde, en el año 650 d.C., San Finbarr fundó un importante monasterio de la Irlanda.
Una de las peculiaridades de Cork es precisamente que está construida sobre el agua: el centro se encuentra en una isla situada entre las dos ramificaciones del río y muchas de las calles actuales, en otro tiempo, eran canales flanqueados por almacenes y casas de mercaderes. Tras su relleno, la ciudad cambió su aspecto, manteniendo sin embargo pintorescos muelles y característicos puentes. Los empinados callejones, que se extienden desde la isla central hasta la periferia, ofrecen vistas encantadoras.
Qué ver en Cork
Imprescindible, St. Ann’s Shandon, la catedral, que se alza en una posición elevada, al norte del río Lee; construida en 1722, se caracteriza por tener dos lados construidos en arenisca y dos en piedra caliza. Sobre el campanario destaca una curiosa veleta con la figura de un salmón; mientras que el reloj es conocido en tono de broma como “el mentiroso de cuatro caras”, porque hasta 1986, año en que fue reparado, las esferas situadas en cada una de las cuatro caras mostraban una hora diferente. A pocos metros de la catedral se encuentra el Butter Exchange, edificio de 1770, sede de la cotización del precio de la mantequilla.
Aquí también se abastecía la marina inglesa. En una parte de él se encuentra hoy el Shandon Craft Centre, donde es posible admirar un resurgimiento de oficios antiguos. El principal museo de arte de la ciudad está alojado en la galería Crawford Art Gallery, del siglo XVIII, un edificio de ladrillo y piedra caliza que alberga obras de maestros irlandeses de los siglos XIX y XX, entre ellas algunas vidrieras históricas de Harry Clarke, y una pequeña colección de artistas británicos e internacionales, entre los que se encuentran Miró y Rouault.

Otros imperdibles en Cork son la St. Finbarr’s Cathedral, dedicada al fundador y santo patrón de Cork, un vistoso edificio neogótico con pináculos y calados en piedra.
La Grand Parade y St.Patrick’s Street, arterias centrales animadas donde se encuentran el majestuoso National Monument, en memoria de los caídos de Irlanda entre 1798 y 1867, el Bishop Lucey Park, que conserva partes de las murallas de la ciudad y del antiguo mercado de cereales, el mercado cubierto del siglo XVII English Market, de frutas y verduras.
Tampoco hay que perderse Paul Street, famosa por sus restaurantes tradicionales, cafés elegantes, librerías y tiendas de moda. Se recomienda un viaje en camper o en coche bordeando el mar de Irlanda, haciendo parada para dormir en un castillo en lugares insólitos. Hemos creado, al respecto, un itinerario de una semana en Irlanda o de dos semanas en la Isla Esmeralda.

