En las diferentes regiones de Dinamarca sobreviven los platos de la tradición campesina o marinera, como la tortilla de Fionia; la salchicha de cerdo secada y ahumada del sur de Jutlandia; el rollo de anguila típico de la zona del Fiordo de Lim. Famosa, en Skagen, la preparación del pescado (generalmente, lenguado o pez pajarito) con acompañamiento de arándanos rojos, guarnición inventada por los propios pescadores para suplir la falta de patatas debida a la naturaleza arenosa del terreno.
En los restaurantes daneses, incluso en los de mayor prestigio, se inspiran en la cocina internacional sin olvidar las raíces escandinavas, que, sobre todo en los últimos años, han experimentado un gran resurgimiento. Símbolo de esta tendencia son las preparaciones al momento y la gran importancia de los productos frescos de temporada, como pescado y mariscos, hortalizas, verduras, embutidos y lácteos ecológicos, bayas silvestres, setas y hierbas aromáticas.

