Pasear por las calles estrechas y las casas de colores del centro histórico de Odense significa encontrarse no solo con puestos llenos de adornos, muñecos, Papás Noel y dulces típicos, sino también con malabaristas, equilibristas, carruajes y tradicionales organillos.
Mientras recorres el mercado, es posible tropezarse con la Reina de las Nieves, la Cerillera, Deditos y muchos otros personajes de los cuentos de Andersen, quien nació aquí en 1805 y vivió en la ciudad hasta su adolescencia.
En el Jardín de Lotze, junto al centro cultural infantil Acciarino, un gran sicómoro se ilumina con 32.000 luces, creando la mágica sensación de un cielo estrellado. Cerca, en el Museo Hans Christian Andersen, un gran árbol de Navidad muestra adornos fielmente reproducidos a imagen de los elaborados por el propio escritor con papel y tijeras. En la plaza Grontorvet, vendedores ambulantes con trajes típicos enseñan a los niños a trenzar frescas ramas de abeto para componer coronas y guirnaldas, decoradas con bayas, lazos y velitas.
En el museo de historia local (Montergarden), se revive el ambiente navideño del siglo XIX gracias a figurantes vestidos de época que muestran oficios tradicionales: mujeres haciendo encajes, carpinteros tallando utensilios y figuras en madera, herreros fundiendo metales…
Entre los momentos clásicos está el Desfile de Hans Christian Andersen, que se celebra dos veces al día. Un actor-cantante encarna al escritor y, acompañado por niños disfrazados, presenta a los personajes más célebres de sus cuentos. Sin embargo, la cita más esperada es el encendido de las luces del gran árbol de Navidad en la plaza principal, un momento emocionante en el que participa toda la ciudad, con la presencia especial de Papá Noel.

La plaza principal se llena de luz con miles de bombillas y, al son de villancicos, se inaugura de forma sencilla y auténtica el tiempo de Adviento y la Navidad, que en Dinamarca se celebra con especial entusiasmo.
Entre visita y visita, merece la pena hacer una pausa bajo techo para disfrutar de un vaso de glogg, el aromático vino caliente escandinavo tradicionalmente acompañado de buñuelos dulces, o de algo más contundente como arenques y snaps (aguardiente de patata). Bajo la gran y equipada carpa de Spejltellet, grandes y pequeños pueden descansar y entretenerse con un completo programa de música y espectáculos.
Llegar a Odense en Navidad es sencillo y económico: EasyJet ofrece vuelos low cost de Milán a Copenhague. Desde la capital danesa, solo se tarda menos de dos horas en tren hasta la ciudad, cruzando el impresionante puente de Storebaelt. También se puede alquilar un coche directamente en el aeropuerto.

