El British Museum de Londres, en Inglaterra, fue establecido en 1753 para recibir la herencia del científico Sir Hans Sloane. El legado de Sloane, que se alojó en una villa de Bloomsbury, comprendía más de 70.000 piezas entre libros y manuscritos, hallazgos de historia natural y antigüedades clásicas, orientales y de las Américas. En los siguientes cincuenta años se enriqueció con otras donaciones, sobre todo bibliográficas.
- British Museum de Londres: la historia
- El British Museum hoy
- British Museum, qué ver: obras y atracciones imperdibles
- La escultura egipcia
- La escultura asiria
- El arte griego
- El mundo funerario egipcio
- El estandarte de Ur
- La vida cotidiana de la antigüa Grecia y Roma
- La Alta Edad Media y el sitio de Sutton Hoo
- Las colecciones etnográficas
- British Museum: horarios e información útil
- British Museum: metro y autobús
- British Museum: precio
- British Museum: en resumen
British Museum de Londres: la historia
A partir del siglo XIX, la colección tiende a especializarse en antigüedades: tras la battalla del Nilo contra las tropas de Napoleón, llegarán al British Museum numerosas esculturas egipcias, entre ellas la piedra de Rosetta. Algunos embajadores ingleses adquieren, o simplemente se apoderan, de restos arqueológicos procedentes de los países donde prestan servicio. El caso más conocido y debatido es el de Lord Elgin, que llevó a Londres los frisos del Partenón y partes de otros monumentos de la Acrópolis de Atenas. Desde mediados del siglo, el British Museum promueve también numerosas expediciones arqueológicas que permitirán a la institución aumentar aún más su patrimonio.
Se construyó así la sede que conocemos hoy, neoclásica y más grande, y se realiza una selección: todos los ejemplares naturalistas se transfieren al Natural History Museum y, con la creación de la National Gallery, se abandona la idea de desarrollar la colección de gráfica y pintura.
El British Museum, hasta finales del siglo XX, es un espacio expositivo centrado en la arqueología y las antigüedades hasta la Edad Media inglesa; toda el ala oriental de la planta baja está ocupada por la King George III’s Library con una valiosa exposición de manuscritos. En el centro del patio interior se encuentra la Reading Room, la icónica sala de lectura que han usado también Gandhi, Karl Marx, George Orwell y Oscar Wilde.

El British Museum hoy
El fin del siglo XX trajo cambios notables que se reflejan en la configuración actual del museo. En 1997, de hecho, la colección de libros y manuscritos se trasladó a la nueva sede de la British Library, junto a la estación de St Pancras. Así se liberó toda el ala oriental de la planta baja y la Reading Room.
El patio interior se cubrió con un techo de vidrio, obra admirable de Norman Foster, y se transformó en una gran plaza que conecta todas las alas del edificio. El lado oriental ahora alberga dos grandes galerías temáticas, dedicadas respectivamente a la Ilustración y a la historia del coleccionismo. Su objetivo es explicar los factores que impulsaron el nacimiento y desarrollo del British Museum: por un lado está la centralidad de la razón y, en consecuencia, de la investigación científica, típica del siglo XVIII, y por otro la importancia de las donaciones privadas.
Además, se intentó recuperar el espíritu originario de la institución, sacrificando la especialización casi exclusiva en arqueología. Pero abandonada la idea del museo enciclopédico, se ha adoptado la posición de “Museo del Mundo”, a través del cual es posible recorrer dos millones de años de historia y cultura de la humanidad. Para ello, se dedicaron 3 salas en el primer piso al arte europeo desde 1400 hasta nuestros días y, sobre todo, se devolvieron a Bloomsbury las colecciones etnográficas, anteriormente alojadas en el Museum of Mankind.
Sin querer criticar este enfoque, el riesgo para el público es encontrar el recorrido algo disperso, también a causa del gran número de piezas expuestas. Por eso aquí sugerimos un itinerario de aproximadamente 3 horas, buscando guiar al visitante a través de los distintos periodos históricos, descubriendo las piezas más importantes de la colección.
British Museum, qué ver: obras y atracciones imperdibles
La escultura egipcia
Al entrar por la entrada principal, se encuentra la Great Court. Cruzando la primera puerta a la izquierda se realiza inmediatamente un viaje en el tiempo de miles de años: se estará en la gran galería dedicada a la escultura egipcia, dominada por estatuas, estelas y sarcófagos de gran tamaño que cubren todo el arco histórico de esta civilización.

Un lugar de honor en la galería está reservado a la Piedra de Rosetta, la piedra negra que lleva un decreto del rey helenístico Tolomeo V escrito en tres lenguas: jeroglífico egipcio, egipcio demótico y griego. La presencia de la lengua griega permitió descifrar el lenguaje de los jeroglíficos y abrir horizontes para los estudios egiptológicos.
La escultura más grande de la galería es el fragmento de la estatua de Ramsés II de Karnak, de aproximadamente mil años más antigua que la Piedra de Rosetta. De esta escultura solo llegó hasta nosotros la cabeza con parte del torso, con una altura total de más de dos metros y medio. Junto a una estatua gemela formaba parte de la entrada monumental de la tumba del faraón. Esculturas como esta fueron concebidas para ser un vehículo divino de la figura representada y por ello debían perdurar eternamente: de ahí la explicación de sus grandes dimensiones y de las piedras particularmente duras en las que se tallaban.

La escultura asiria
Una vez recorrida la galería de escultura egipcia, nos reciben dos imponentes leones alados con rostro humano que custodian la puerta que conduce a la sección del museo sobre la escultura asiria. Los leones provenían del palacio del rey Ashurnasipal II en Nimrud (en el actual norte de Irak) y datan del siglo IX a.C.
Las piezas más importantes de esta sección son los frisos procedentes de los palacios reales, ubicados en salas contiguas: del palacio de Nimrud en las salas 7 y 8, de Nínive en la sala 9 y de los palacios de Asurbanipal en Nimrud y de Sargón II en Jorsabad en la sala 10. Representan principalmente escenas de corte, de guerra y de caza. La caza del león, en particular, era una prerrogativa de los reyes y simbolizaba el compromiso del soberano de defender a su pueblo. Los relieves son tan claros y detallados que pueden leerse como si se estuviera viendo una película.

El arte griego
Las salas dedicadas al arte griego son un triunfo de cerámica, arquitectura y escultura. Entrar por primera vez en la sala 17 suele ser un golpe al corazón: se encuentra uno delante del monumento de las Nereidas de Xanto, un mausoleo con forma de templo griego con un alto podio tallado. Se cree que el monumento fue la tumba de Arbinas, soberano de la Licia Occidental en el siglo IV a.C.

La siguiente sala está dedicada a los frisos del Partenón, a los que justamente se reserva un lugar de honor. Considerado el momento más alto del arte griego clásico, el Partenón estaba dedicado a Atenea, protectora de Atenas, y celebraba con su majestad el momento de máximo esplendor de la ciudad bajo la dirección de Pericles. Las esculturas de los frontones (obra de Fidias) y las metopas representan escenas del mito, mientras que el friso que corría a lo largo de los lados largos del edificio muestra la procesión de las Panateneas, la festividad religiosa por el cumpleaños de la diosa.
La sala 19 alberga restos provenientes de otros monumentos de la Acrópolis de Atenas, el templo de Atenea Nike y el Erecteion, del cual se expone una cariátide, una de las seis estatuas femeninas que servían como columna.
Antes de dejar el primer piso, merece la pena visitar la sala 21 dedicada al mausoleo de Halicarnaso. Considerado una de las siete maravillas del mundo, el monumento estaba inspirado en las Nereidas de Xanto, pero era mucho más grande y extravagante y mucho más rico en esculturas y frisos. El enorme caballo expuesto en el British Museum formaba parte de un grupo escultórico que representaba una cuadriga, colocado en la cima del techo en escalones.

El mundo funerario egipcio
Mientras que la planta baja del British Museum se utiliza, por obvias razones prácticas, principalmente para exponer esculturas y fragmentos arquitectónicos, en las salas del primer piso se exponen objetos de menor tamaño. Así, junto a la oficialidad y el énfasis de algunas obras de arte, se concede amplio espacio también a los objetos de uso cotidiano.
Esto sucede, por ejemplo, en las salas egipcias, entre las que las números 61 a 63 son especialmente populares al estar dedicadas al fascinante mundo funerario. En la sala 61 se exponen los ajuares y pinturas procedentes de la tumba de Nebamun. Las pinturas, en particular, nos permiten imaginar el vivo impacto visual de las tumbas egipcias. Las salas 62 y 63 albergan una amplia colección de sarcófagos, momias (incluidas animales) y objetos funerarios.

El estandarte de Ur
Las salas del primer piso dedicadas al Cercano Oriente (de la 52 a la 59) profundizan la evolución histórica de diversas civilizaciones que se sucedieron en esa área geográfica a lo largo de los milenios (entre ellas Sumerios, Babilonios, Asirios, Hititas, Fenicios, Persas).
Merece una parada el famoso estandarte de Ur, obra sumeria de unos 2500 a.C., expuesto en la sala 56. El objeto es un panel de madera incrustado con lapislázuli, concha y nácar y probablemente se izaba en un mástil para llevarse en procesión. En una cara se representan escenas de guerra, mientras que en la otra aparecen escenas de paz, consecuencia del éxito militar: un banquete, sacrificios de agradecimiento a las divinidades y los esclavos que transportan el botín. La narración se desarrolla por franjas, como un cómic, y el estandarte de Ur es considerado el ejemplo más alto de esta modalidad narrativa en Mesopotamia.

La vida cotidiana de la antigüa Grecia y Roma
Los aspectos de la vida cotidiana de Grecia y Roma están ampliamente descritos en la sala 69. No hay que esperar un desfile de obras de arte, sino una rica y reflexionada selección de objetos de uso agrupados según las facetas de la vida común en el mundo clásico.
Pero si no queremos renunciar a la estética, en la sala 70 se expone el bellísimo Portland Vase de época augustea: es un vaso de cobalto azul con decoraciones en cameo de vidrio blanco. El tema representado es bastante controvertido, pero la delicadeza de las figuras y la presencia de Eros con su arco han hecho pensar en un precioso regalo nupcial. Cuando el jarrón fue adquirido estaba completamente fragmentado, por lo que su reconstrucción merece un capítulo aparte en la historia de la restauración.

La Alta Edad Media y el sitio de Sutton Hoo
La sala 41 está dedicada al periodo de la historia europea que marca la transición del final del Imperio Romano al origen de los estados modernos (siglos III-XI d.C.).
Un espacio particular está reservado al sitio de Sutton Hoo, en Suffolk. Las excavaciones sacaron a la luz dos cementerios anglosajones del siglo VI y VII d.C. respectivamente. Junto a las tumbas con túmulos, el hallazgo más notable fue el de un barco funerario. Aunque las partes de madera se consumieron completamente con el tiempo, su impronta en el suelo y los remaches metálicos que quedaron en su posición original permitieron reconstruir su forma exacta. El ajuar funerario es especialmente rico e incluye armas decoradas con granates, copas de plata, un casco, una lira de seis cuerdas y hermosos ornamentos de oro de exquisita factura.

Las colecciones etnográficas
Las salas visitadas hasta ahora pertenecen a la colección clásica del British Museum. Pero, como se ha dicho, el nuevo concepto del museo da espacio también a interesantes colecciones etnográficas, repartidas por todas las plantas del edificio. En el sótano se pueden admirar los artefactos procedentes de África, mientras que en las plantas superiores los de Norteamérica, México, China, India, Corea, Asia Meridional y Japón.
La última maravilla que recomendamos está expuesta en la sala dedicada al tema de la vida y la muerte (la número 24 de la planta baja): se trata de una de las misteriosas estatuas procedentes de la Isla de Pascua.

British Museum: horarios e información útil
El British Museum está abierto todos los días de 10 a 18. La entrada para la colección permanente es gratuita, mientras que las exposiciones temporales son de pago. Actualmente es necesario reservar la entrada en la página www.britishmuseum.org y seguir el recorrido señalado. Algunas salas están cerradas.
British Museum: metro y autobús
El British Museum se llega fácilmente con el metro (estaciones Holborn y Tottenham Court Road) y con numerosos autobuses (el más cómodo es el 14).
British Museum: precio
La visita al British Museum es gratuita. Sin embargo, sugerimos algunas cosas para hacer y ver en Londres saltándose la fila.
British Museum: en resumen
El British Museum es sin duda una de las atracciones turísticas más importantes y conocidas de la multicultural capital británica, Londres.
La ciudad bañada por el Támesis alberga una serie de museos fascinantes y famosos en todo el mundo, pero el British es el principal en cuanto a número (más de ocho millones de objetos) y prestigio de las obras que contiene. Un aspecto no menor consiste en que, al igual que todos los demás museos de la ciudad, excepto el de cera (Madame Tussauds), tiene entrada libre. Esto representa una encomiable excepción londinense a la regla, dado que en la gran mayoría de las otras ciudades mundiales la cultura se paga.
El British Museum fue fundado en 1753 por el médico y científico Hans Sloane y es uno de los pocos museos del mundo capaz de testimoniar, a través de pinturas, esculturas y otros objetos, la presencia humana desde los albores de la humanidad y pasando por todos los siglos hasta llegar a nuestros días. En su interior alberga restos que identifican todas las culturas del mundo, tanto contemporáneas como de siglos pasados.
El museo se divide en nueve secciones diferentes: África y América, Cercano Oriente Antiguo, Asia, Gran Bretaña y Europa, Egipto, Grecia y Roma, Japón, Monedas y Medallas, Grabados y dibujos.
Entre las obras de mayor fama y prestigio presentes en las salas del British Museum mencionamos la Piedra de Rosetta (piedra sobre la que aparecen escrituras en jeroglífico, demótico y griego), las momias egipcias, las esculturas del Partenón y el tesoro de Oxus.
Este cofre rico en tesoros invaluables es solo una pequeña parte del inmenso bagaje artístico-cultural-arquitectónico que Londres puede presumir. Una semana es el período más adecuado para admirar todas las atracciones más importantes de la ciudad de la reina.

