Empezando por los quesos y lácteos del Caseificio Valle del Farfa, en Montopoli di Sabina, pueblo al pie de los Monti Sabini, donde durante generaciones se ha trabajado la leche de las vacas criadas en la finca, obteniendo la típica caciotta sabinesa, baja, suave y de sabor delicado; ricottas aromáticas, caciocavallo, mozzarellas y stracchinos. Otro punto de referencia son las Ecofattorie Sabine, en la cercana Poggio Mirteto, donde se pueden encontrar pecorinos frescos y semicurados, aromatizados con hierbas o con chile; ricottas primer queso, yogur y una especialidad: el Cacio Magno, una especie de taleggio hecho con leche de oveja. En Poggio San Lorenzo se encuentra la Azienda Agricola Capofarfa, con el molino-museo de la familia Agamennone, que desde 1600 produce aceite, utilizando las típicas variedades locales: Frantoio, Leccino, Moraiolo, Raia, Pendolino. Además de mostrar las viejas máquinas de prensado, la empresa también organiza agradables y educativas catas. El aceite llama al vino, y para una buena copa de “sangre de Baco” DOC, se puede acudir a Rocca Sinibalda con su imponente castillo, donde la Azienda Poggio Fenice produce Il Nibbio, un tinto de carácter obtenido de uvas sangiovese, montepulciano y cesanese, y un fresco Rigogolo, pinot blanco vinificado en pureza. Finalmente, una visita a Greccio vale la pena no solo para conocer este pintoresco pueblo donde San Francisco ambientó el primer belén de la historia, sino también para degustar los embutidos de la Azienda Agricola Collemaggiore, que a partir de la carne del cerdo negro de los Monti Reatini, criado en libertad, obtiene productos excelentes como pancetas, carrilleras, cabezas, lomos muy magros y un embutido único: el bronzone, sabroso corazón de jamón, cerrado por un borde de tocino y curado 180 días.
Sabina, tierra de compras deliciosas
Un recorrido de compras total por Sabina, en la provincia de Rieti, no puede dejar de lado los numerosos y excelentes productos gastronómicos de los que esta tierra está llena.

