Dividida en las provincias de Bari, Brindisi, Foggia, Lecce, Taranto y Barletta-Andria-Trani, Apulia ofrece numerosas opciones para vacaciones y descubrimientos dada la variedad de paisajes que brinda la conformación del suelo.
Se distinguen, de hecho, diferentes zonas: el Gargano, las Murge, la Capitanata, el Tavoliere y el Salento. En alta mar, además, destacan las Islas Tremiti, destino de turismo veraniego constante, gracias a la calidad premiada de sus aguas y playas. La naturaleza en Apulia es generosa, basta pensar en la exuberante belleza del Parque Nacional del Gargano y en los panoramas de la costa, en Vieste, Peschici o Mattinata. Y, hablando de playas, el Salento no es menos con sus acantilados sobre el mar (en Porto Badisco, Castro o Santa Cesarea Terme) pero también con las doradas extensiones de arena de Ugento, Gallipoli, Otranto y Santa Maria di Leuca.
Para los amantes de la espeleología, merece una visita el mundo subterráneo de las Grutas de Castellana, un complejo kárstico entre los más grandes explorados por el hombre. A estos monumentos naturales se suman los de origen humano, a lo largo de los siglos: en Apulia hay muchos sitios arqueológicos, desde los dolmenes hasta la necrópolis de Manduria y los templos de Canosa de Apulia.
Probablemente, sin embargo, el antiguo testimonio del pasado que caracteriza el paisaje apuliano, incluso en la imaginación colectiva, es el trullo de Alberobello, construcción típica de forma cónica. Majestuosas y elegantes son las iglesias y las catedrales en Apulia, mayormente de estilo románico; no faltan edificios de arquitectura gótica pero sobre todo las barrocas, maravillosamente construidas en Lecce. Apulia también es un destino de turismo religioso: en San Giovanni Rotondo se encuentra la iglesia de Padre Pío, santuario muy visitado nacido por devoción a San Pío de Pietrelcina y diseñado por el arquitecto Renzo Piano.
Apulia es además región de celebraciones, manifestaciones y eventos durante todo el año: ante todo la renombrada Feria del Levante en Bari, conocida mundialmente; la Noche de la Taranta en los pueblos de la Grecìa Salentina con final en Melpignano; el Premio Barroco en Lecce; la Passio Christi en Ginosa; el Carnaval de Putignano; el Rally del Salento y más.
La Apulia ofrece muchas experiencias de vacaciones: ya sea que se quiera quedar en una massería, en una playa, en el centro histórico de un pueblo o en sitios arqueológicos, el descubrimiento es continuo.
Carnaval de Putignano
Sus orígenes se remontan a 1394, cuando, por motivos de seguridad, se decidió trasladar las reliquias de San Esteban Mártir del castillo de Monopoli a Putignano, pueblo situado en el interior, garantizando así a las sagradas reliquias mayor protección contra los ataques de los sarracenos.
En ese momento los campesinos del pueblo estaban ocupados en el injerto de la vid, aún hoy una de las actividades agrícolas predominantes del lugar. Dejaron los campos para recibir las reliquias del santo, con las caras manchadas de harina y con las herramientas de trabajo en la mano.
Comenzaron a recitar versos, bromas y sátiras en dialecto. Es precisamente de este evento que nacieron las ya típicas Propaggini, aún el núcleo de la tradición carnavalesca de Putignano. Se celebran la noche del 26 de diciembre, fecha de inicio del carnaval, tras la ceremonia del intercambio del cirio: los fieles donan un cirio a la iglesia de Putignano para pedir anticipadamente perdón por los pecados que cometerán durante el carnaval.
Las Propaggini consisten en la recitación, en dialecto putignanese, de versos rimados que ridiculizan a personajes destacados del pueblo. Tratan los temas más destacados y sentidos del año recién pasado. Los versos son cantados por grupos de personas vestidas de campesinos y con las herramientas agrícolas en la mano.
Cada jueves a partir del 17 de enero, día en que se festeja a San Antonio Abad, se pone en ridículo a una categoría diferente de personas: se suceden en orden jueves de los monseñores, de los sacerdotes, de las monjas, de los viudos, de los solteros, de las mujeres casadas y de los cornudos.
Los festejos terminan el martes gordo, con un desfile nocturno de carrozas alegóricas, construidas por los artesanos del pueblo y con el funeral del carnaval mismo, que toma la forma de un cerdo.

