La ciudad experimentó un rápido desarrollo edilicio y demográfico, documentado por las grandes estructuras urbanísticas realizadas a partir de la primera mitad del siglo VI a.C. y por la monumentalización del santuario de Atenea en la parte alta de la polis. Una inscripción hallada en Samos recuerda momentos de tensión con las poblaciones indígenas sicanas del interior, disputas que probablemente obligaron a los Imerenses, alrededor de la mitad del siglo VI a.C., a pedir ayuda a Faláride, tirano de Agrigento.
También con los Púnicos de las cercanas ciudades de Palermo y Solunto la relación no siempre fue pacífica. A inicios del siglo V a.C., el tirano Terilo, expulsado de la ciudad con la ayuda de Terón, tirano de Agrigento, refugiado en Reggio, solicitó ayuda a los cartagineses, que enviaron a Sicilia un fuerte ejército.
Una coalición de griegos de Sicilia enfrentó victoriosamente a los cartagineses en una épica batalla, librada bajo las murallas de Himera en 480 a.C., tras la cual se edificó en la ciudad baja el Templo de la Victoria. En los años siguientes, la ciudad permaneció bajo el control político de Terón, quien favoreció la repoblación con gentes de dorios.
Los Imerenses pronto recobraron la independencia de Agrigento y no se vieron involucrados en episodios relevantes de la historia de la isla hasta el 415 a.C., cuando un contingente imerense participó en la batalla de Asinaro, al lado de Siracusa contra los atenienses. Es a finales del siglo V cuando se cumple el destino de Himera: en 409 a.C., en el marco de un nuevo enfrentamiento con los cartagineses, la ciudad es destruida.
La población tuvo distintos destinos: algunos se dispersaron por el campo, otros participaron con los cartagineses en la fundación de Thermai Himeraiai (Termini Imerese); un pequeño grupo continuó, probablemente, habitando en el sitio de la polis, como demuestran los restos de viviendas edificadas sobre las capas de destrucción de la ciudad.
Himera contó entre sus ciudadanos con hombres ilustres como el poeta lírico Stesícoro y diversos atletas vencedores en los Juegos Olímpicos.
El sitio fue habitado en las épocas posteriores, romana y medieval: una villa romana se construyó en la parte más occidental del asentamiento griego, mientras que alrededor de las ruinas del templo de la Victoria, durante el período normando, se edificó un caserío (Odesver).
El asentamiento y las necrópolis
La organización de la ciudad es uno de los aspectos más interesantes del mundo colonial griego, al que Himera aporta una contribución relevante. Poco sabemos sobre la primera fase de vida (mediados del siglo VII-inicios del VI a.C.); en la primera mitad del siglo VI a.C. fueron diseñados dos distintos y regulares planes urbanísticos, caracterizados por calles ortogonales que dividían los bloques, orientados en sentido Norte-Sur en la llanura, en la ciudad baja, y en sentido Este-Oeste en el asentamiento en la colina, ciudad alta. Un espacio privilegiado estaba reservado para los santuarios.
El más conocido, el Temenos de Atenea, ocupa la parte noreste de la ciudad alta, mientras que en la ciudad baja un gran santuario incluía el Templo de la Victoria. Dentro del tejido urbano se encontraban, además, pequeños santuarios de barrio. Toda el área urbana estaba protegida por una muralla.
Las necrópolis estaban ubicadas a lo largo de las principales vías de salida. Bien conocida es la necrópolis oriental, situada cerca de la playa, al este del río Imera, en la contrada Pestavecchia. La del sur se encuentra en la localidad Scacciapidocchi, cerca de la carretera hacia el interior; al oeste, finalmente, se conocen dos áreas de necrópolis: a los pies del Piano del Tamburino y en la llanura de Buonfornello.
El Antiquarium
Diseñado por Franco Minissi, el Antiquarium fue inaugurado en 1984; tras permanecer cerrado algunos años por obras de remodelación, fue definitivamente reabierto al público en 2001. Conserva los hallazgos más notables encontrados en las excavaciones de Himera y en otros sitios dentro del territorio de la polis.
El espacio expositivo, compuesto por varios niveles conectados por rampas, se desarrolla a lo largo de un itinerario que recorre las principales problemáticas históricas y culturales de la colonia griega y su territorio. En la sala de entrada, paneles didácticos introducen a la historia y topografía del sitio, mientras que un espacio expositivo está dedicado a un canalón con cabeza leonina del Templo de la Victoria y al medallero.
La visita continúa en el “nivel superior”, donde se exhiben elementos arquitectónicos y ofrendas votivas del Temenos de Atenea, en la ciudad alta. El “nivel central” está dedicado a objetos de “cultura material” provenientes de las excavaciones realizadas en varios sectores del asentamiento. El “nivel inferior” acoge una selección de vasijas y ajuares de las necrópolis; una sección dedicada a importantes sitios del territorio como Terravecchia di Cuti, Monte Riparato, Mura Pregne/Brucato, Cefalú y una exhibición de hallazgos subacuáticos. La visita finaliza con el mosaico policromo, de tradición africana, descubierto en la villa romana de Settefrati, ubicada en un saliente abrupto sobre el mar, al oeste de Cefalú.

