Si las condiciones atmosféricas lo permiten, las excursiones se realizan durante todo el año; se despega desde la Culag Lochside Guesthouse, en las orillas del lago Lomond, en la Escocia central, y se alcanzan también los rincones más remotos y desconocidos de la región. Si se desea hacer una parada para almorzar, la compañía también puede proponer posadas y restaurantes con vistas a fiordos y lagos, donde se puede disfrutar de lo mejor de la cocina local.
Sobrevolar silenciosamente bosques, brezos y barrancos habitados por aves rapaces y fauna salvaje; admirar desde lo alto islas y islotes con formas extrañas y tormentosas; espiar acantilados escarpados, habitados por miles de aves marinas, y aterrizar, finalmente, con la ligereza de una libélula, sobre la superficie del agua, dejándose mecer por las olas de un lago o una ensenada. Escocia en hidroavión, tal como la propone la compañía Loch Lomond Seaplanes, es sin duda una de las formas no solo más originales y emocionantes, sino también más naturales, de descubrir una región tan rica en lagos y ensenadas.
La compañía tiene sede en Helensburgh, en Argyll, pero habitualmente el despegue se realiza desde el Loch Lomond, en la Escocia Central, cerca del encantador pueblo de Luss. Los programas de excursión satisfacen todos los gustos y bolsillos, y su duración varía según el itinerario.
El más corto y económico
En solo 30 minutos y por 110 libras por persona, se puede sobrevolar el Loch Lomond, el lago más extenso de toda la Gran Bretaña, admirando sus orillas verdísimas: la oriental, más tranquila y salvaje, y la occidental, llena de actividad y asentamientos turísticos. Se sobrevuelan pueblos con carácter, como Luss, siempre lleno de turistas y con la encantadora hilera de cottages, construidos en antiguas y humildes casas hechas entre los siglos XVIII y XIX por los canteros de pizarra y quienes trabajaban en la hilatura. También Inverbeg, donde las dos orillas se acercan y se pueden ver los pequeños islotes que surgen en medio de la cuenca. El mayor, Inchmurrin, alberga lo que queda del castillo de Lennox. Del lago se pasa entonces al cercano parque natural de los Trossachs, formado por espectaculares alturas cubiertas por densos bosques y salpicado por 18 diminutos lagos.
El intermedio
Quien ama la costa puede probar un vuelo de 45 minutos (145 libras por persona) para admirar el perfil tormentoso del Kintyre (suroeste de Escocia), la península con forma de dedo índice, toda orientada hacia las costas de Irlanda del Norte; pasando luego por islas como Jura, escarpada y montañosa, con praderas salpicadas de ovejas; Islay, pequeña patria del whisky turbio, cuyas altas acantilados albergan cientos de aves marinas, o Arran, más al sur, con perfil ovalado, largas playas, bosques, campos cultivados y el pico del monte Goatfell, que domina todo. Finalmente, una vista espectacular del cercano Firth of Clyde, el estuario del río Clyde, en Glasgow, que al encontrarse con el océano labra la costa en brazos tortuosos e irregulares. Una de las zonas más sugestivas de la región, donde muchas especies de aves migratorias hacen parada y donde viven establemente, en las áreas más protegidas y recónditas, diversas especies acuáticas. Esto ha llevado a que varias zonas sean declaradas oasis naturalistas y lugares de especial interés científico.

