Para poder establecer cuándo apareció el hombre en la Tierra, fue indispensable el conocimiento de una escala temporal precisa. El estudio de los restos fósiles es sin duda uno de los métodos más usados para datar con bastante exactitud las eras, y geólogos y paleoantropólogos trabajan constantemente para definir con mayor precisión el marco cronológico de nuestro planeta.
En la provincia de Benevento, cerca de Pietraroja, hay un verdadero yacimiento fósil, una especie de “reloj geológico”. Se cree que debido a los levantamientos orográficos provocados por la separación del continente europeo del africano ocurrida hace 180 millones de años, el pueblito se encuentra a más de 800 metros de altura. Lo demuestran los numerosos fósiles de peces y algas, dispersos aquí y allá en un área de 40 hectáreas; la zona de estos hallazgos es árida y la superficie de la roca laminada refleja duramente el sol; las formas de los pequeños fósiles se confunden en los rayos de luz y hay que tener cuidado de no pisar el molde de algún pez o alguna concha. Estamos entre las montañas del Titerno y del Mutri, a 818 metros sobre el nivel del mar, y no muy lejos, en Bocca della Selva, hay una famosa estación de esquí.
En esta zona las investigaciones y estudios comenzaron en 1746, y con Scipione Breislak se produjeron los primeros hallazgos de huevos petrificados y algas fosilizadas en la roca. Luego, en 1977 se descubrieron las formas de algunos teleósteos – peces con estructura ósea en el esqueleto – que datan de 150 millones de años atrás, del período jurásico. Tras estos últimos hallazgos importantes se decidió proteger los fósiles con pequeñas cúpulas de plexiglás “futuristas” y se instituyó un parque geopaleontológico quizás único en Europa, el parque de Pietraroja.

