Pastas de trigo duro como los paccheri de Gragnano encuentran un condimento ideal en las almejas veraces, los pulpos pequeños, los erizos de mar; o en sabrosas verduras de huerta, como los tomates vesubianos y las guijas. Ricas y deliciosas también las sopas, como la de habas, y la minestra maritata, a base de achicoria.
De las costas llegan pescados y mariscos de mil variedades: platijas, lubinas, pargos, besugos y la pezzogna, típica del Golfo de Nápoles y la Costa Amalfitana, que entran en preparaciones a la parrilla, al horno o en cocciones “al agua loca”. En cuanto a carnes, las más tradicionales son cabrito, cordero y cerdo; mientras que de los pastos provienen Scamorza ahumada, Caciocavallo podolico, mozzarellas de búfala y blancas ricotas. Lujosa también la pastelería y todo el capítulo de dulces, con especialidades que evocan los fastos borbónicos: babá, pastiera y sfogliatelle.
Entre los vinos, merecen una mención DOC regionales como Greco di Tufo, Cilento, Fiano de Avellino, Costa de Amalfi o Campi Flegrei. Direcciones que no debes perderte son finalmente: Amici Miei, A Fenestella, Ciro a Santa Brigida, La Sacrestia di Napoli, Mimì Alla Ferrovia, en Nápoles; Il Principe, en Pompeya (Nápoles); Buca di Bacco, Il Capitano, La Sponda del Hotel Sirenuse, en Positano (Salerno); Marina Grande, Da Maria, La Caravella, en Amalfi (Salerno); Antica Trattoria Martella y La Maschera Locanda d’Autore, en Avellino; Da Paolino, en Capri-Marina Grande; Alberto, en Ischia Porto, La Favorita ‘O Parrucchiano, en Sorrento.

