Entre estos Villasimius o Chia, por citar dos localidades de las más populares, o en islotes como Sant’Antioco y San Pietro. Esto, sin embargo, no quita que también en Cagliari haya alojamientos de diversa tipología y público objetivo: hoteles con estrellas, pensiones, hostales, B&B…, capaces de satisfacer las necesidades tanto de quienes se alojan por trabajo como por turismo.
El resto de la isla es un paraíso para vacacionistas de todas las edades, empezando por quienes prefieren el clásico complejo turístico de los operadores, bajo la modalidad de paquete todo incluido, con servicios y entretenimiento de todo tipo. Para quienes aman unas vacaciones exclusivas y apartadas, están los hoteles de ensueño de la inmortal Costa Esmeralda, la Costa Rei o Gallura. Mientras que quienes no tienen grandes pretensiones encuentran un denso submundo de alojamientos de 3-4 estrellas; apartamentos y residencias en alquiler; hostales y B&B más modestos pero acogedores.
En algunas zonas de la isla, por ejemplo en Sulcis-Iglesiente, es interesante y floreciente la experiencia del hotel extendido, gracias a la cual pequeños pueblos abandonados vuelven a vivir como residencias para turistas, o las casas de campesinos y mineros (estamos precisamente en una región de históricas minas) se abren a una hospitalidad simple pero auténtica, hecha también de sabores únicos y del redescubrimiento de antiguas tradiciones.

