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Crypta Neapolitana, Nápoles

También conocida como la Cueva vieja de Pozzuoli, fue construida en época augustea por el liberto L. Cocceio Aucto, arquitecto de Agripa, almirante de Octavio, y según Estrabón (V, 4, 6) también artífice del Portus Iulius, de la “Cueva de Cocceio” y de la Crypta romana en Cumas.

Crypta Neapolitana, Napoli
Redazione FullTravel
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Mencionada en la Tabula Peutingeriana (un mapa con itinerarios viales de época tardorromana) y recordada no solo por Estrabón sino también por Donato, Séneca, Petronio y Eusebio, la galería está excavada íntegramente en toba con una longitud de 705 m, un ancho original de 4,50 m y una altura aproximada de 5 m, iluminada y ventilada por dos pozos de luz oblicuos.

La escasa visibilidad dentro de la estructura llevó ya durante el virreinato español a la realización de un sistema de iluminación constituido por faroles sostenidos por cuerdas tensas entre postes; en 1806, con Giuseppe Bonaparte, se instalaron dos filas de faroles que permanecían constantemente encendidos, mientras que desde mediados del siglo XIX se utilizaron faroles de gas, uno de los cuales, de finales de ese siglo, fue encontrado en recientes trabajos de restauración.

Como consecuencia de las obras de ensanchamiento y bajada del nivel de la calle, así como del pavimento realizadas en varias fases por Alfonso de Aragón en 1455, por don Pedro de Toledo en 1548, por Carlos de Borbón en 1748 y por el Ayuntamiento de Nápoles en 1893, la cueva ha perdido gran parte de su antigua fisonomía.

A los lados de la entrada son visibles dos nichos pintados: el de la izquierda con una representación de la Virgen con el Niño que data posiblemente del siglo XIV, y el de la derecha con el rostro del Omnipotente de datación incierta. Petrarca en el Itinerarium Syriacum recuerda una pequeña capilla llamada Santa María de la Idria, construida por un ermitaño justo cerca de la entrada a la cueva.

Durante la restauración aragonesa o en el transcurso de las obras realizadas en la época del virreinato español, se descubrió el bajorrelieve en mármol blanco con la representación de Mitra fechado entre finales del siglo III e inicios del IV d.C., conservado en el Museo Arqueológico Nacional de Nápoles.

Son conocidas en Campania testimonios relativos al dios oriental Mitra a partir del siglo II d.C., en contraposición al cada vez más extendido cristianismo; la presencia del relieve en la Crypta ha hecho suponer la posibilidad de que se trate de un lugar de culto mitríaco: el mitreo usualmente se identifica con el spelaeum, la cueva cósmica, dentro de la cual, desde los testimonios iconográficos más antiguos, se representa el sacrificio del toro.

Es probable que los cultos mistéricos hayan influido bastante en la superstición popular, que siempre ha asociado a la cueva con algo misterioso y mágico, hasta el punto de que cruzarla ileso se consideraba un verdadero milagro.

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