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El belén napolitano: magia y tradiciones

Cada año, el 8 de diciembre, día de la Inmaculada, muchas familias italianas viven un momento mágico: niños y adultos se reúnen para construir juntos el belén.

Pupazzi del Presepe Napoletano
Massimo Vicinanza
3 Min Read

Esto ocurre especialmente en Nápoles, donde el belén siempre ha sido todo un culto popular. No es casualidad que en 1930, cuando Eduardo de Filippo escribió la célebre comedia “Navidad en casa Cupiello“, eligiera precisamente el belén para representar la tradición más profunda y encender así la pasión del público.
Evidentemente, el estreno en el teatro Kursaal fue un éxito rotundo y, desde entonces, quedó en la historia la frase: “Nennillo, ¿te gusta el belén?”

Hoy como entonces, en todos los hogares napolitanos—ricos, aristocráticos o humildes—el belén es imprescindible durante la Navidad. Hecho de corcho, con musgo, figuras de pastores, una taberna, los Reyes Magos y la cueva del Niño Jesús. Y a veces, como decía el propio Eduardo, con “la bolsa del enema detrás, alimentando el agua a la fuente”.
La escenografía que recrea el nacimiento de Jesús es suntuosa, opulenta, pero en el belén también se representa la dura y humilde vida cotidiana, llena de privaciones. Así, el escenario está tan cerca de la realidad que apasiona tanto a ricos como a pobres. Para los más humildes, la Natividad es la única esperanza de una vida mejor; para los ricos, proyectar su opulencia en la Sagrada Escena es una forma de ganar un lugar en el Paraíso.

San Gregorio Armeno, el belén de Nápoles

Nápoles y Spaccanapoli es hoy la patria indiscutible de la producción de figuras de belén. Cada año, miles de personas llenan la calle más famosa del casco histórico, Via San Gregorio Armeno, reconocida también por su hermosa iglesia de San Liguoro, probablemente el mejor exponente del barroco napolitano. En esta callejón se concentra toda la artesanía local dedicada al belén y sus personajes. Decenas de talleres de artesanos y artistas compiten con sus figuras para destacar en el mercado de las pequeñas esculturas. Los personajes representados suelen ser siempre los mismos: el Niño Jesús, la Virgen y San José, los Reyes Magos, la lavandera, el tabernero, músicos, el verdulero, el cojo y el mendigo, la gitana, el carnicero y el afilador. Ninguno tiene nombre, salvo “Benino”, el pastor que duerme junto a su rebaño.

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