El Teatrino del Conservatorio del Baraccano no es un edificio teatral, sino una estructura modular de madera y tela pintada que reproduce en su conjunto un bocacena y escenario. La falta de noticias suficientemente documentadas no permite determinar con precisión el periodo de su construcción.
Se encontraba dentro del Conservatorio del Baraccano, en Bolonia, un complejo arquitectónico de gran interés histórico cuyas raíces se remontan al siglo XV. Nacido como hospital para peregrinos, tras la peste de 1527 fue transformado “en un refugio para aquellas ‘ciudadelas de honesta condición’ dejadas huérfanas por las recientes calamidades” (cit. Arte y .., pág. 461). En este momento comienza la función del Conservatorio, como estructura laica destinada a la educación y formación profesional impartida en función de actividades laborales específicas internas.
“Las continuas transformaciones que caracterizaron la historia edilicia del conservatorio del Baraccano culminaron en trabajos radicales de transformación ejecutados según proyectos de Angelo Venturoli entre 1812 y 1816. En los planos fechados el 4 de mayo de 1812 ‘Planta de los cuatro pisos del Conservatorio de las putte del Baraccano, situado en la vía pública de S. Stefano; con el propósito de concentrar en él otro Conservatorio con las demostraciones de las diversas innovaciones’, se muestra la consistencia de los grandes salones en el primer piso destinados a dormitorios.
En el lugar donde estaba colocado el teatrino, en el momento del cierre del Conservatorio (1969), aparece una pared transversal que divide dos salas. Por lo tanto, se presume que la colocación del teatrino, que implicó la demolición de esta pared, podría remontarse a los últimos trabajos de adecuación del complejo realizados en época posterior a la unificación, en la transición entre los siglos XIX y XX” (Paolo Nannelli). La estructura está compuesta por las partes que constituyen el bocacena, en tela, fijadas sobre marcos de madera, pintadas al temple con motivos ornamentales que recuerdan las decoraciones típicas de las salas teatrales (instrumentos musicales, máscaras) y por una serie de bastidores y arlequines de conexión, del mismo material. Todo está dispuesto para insertar escenas y fondos necesarios para el montaje de los espectáculos.
En 1980, con ocasión de la exposición “Arte y piedad” el Baraccano acogió una sección titulada “Doncellas, monjas y madres”. En esa fecha el teatrino aún estaba montado en la sala del antiguo dormitorio. Posteriormente desmontado, ha permanecido hasta hoy en la sala adyacente utilizada como depósito de los muebles y las obras de arte que amueblaban las numerosas dependencias del edificio. La presencia de siete fondos, algunos pintados por ambos lados, denota una actividad teatral viva. Encontramos, de hecho, escenas muy variadas: desde imágenes de palacios a lo largo de una calle que conduce fuera de la ciudad, a un paisaje con árboles y colinas, pasando por escenas interiores (un mobiliario pobre y otro rico), hasta la representación del típico telón teatral rojo, e incluso la curiosa representación del Palacio d’Accursio a campo completo, sin profundidad perspectívica.
Las condiciones de conservación del teatrino sufren debido a la falta de mantenimiento y la larga permanencia de sus partes (desmontadas) en el depósito donde han permanecido hasta hoy. Una primera intervención de limpieza y consolidación de las partes más frágiles establece la premisa para una próxima, deseable recuperación de la estructura y su aparato escénico y decorativo. (Luisa Masetti Bitelli)

