Este museo narra la historia de un “lugar” suspendido entre el agua y la tierra, transformado a lo largo de los siglos por fenómenos naturales y la acción humana. El recorrido comienza con hallazgos que atestiguan el intenso intercambio comercial en la laguna desde la época micénica (II milenio a.C.), y guía al visitante a través de testimonios venetos, prerromanos, romanos, bizantinos y alto medievales, hasta llegar a los tiempos gloriosos de la Serenissima y al siglo XIX.
La Sección Arqueológica reúne objetos hallados en la laguna y en el agro altinate, junto a piezas procedentes de colecciones privadas, como estatuillas egipcias de bronce y cerámica, y cubre un arco temporal desde el Paleolítico hasta el final de la época romana. Destaca la colección de cerámica griega, italiota y etrusca, que abarca del siglo VII al IV a.C., con una gran variedad de técnicas y decoraciones.
La cerámica romana, aunque poco numerosa, es relevante: utensilios de cocina y mesa para uso funerario, vasos, copas y diversos tipos de lucernas. Los bronces protohistóricos con formas humanas y animales, de origen etrusco, itálico y paleoveneto, se utilizaron en rituales y en contextos funerarios, a los que se añaden objetos personales y ornamentales como fíbulas y espejos. Entre los objetos romanos destacan los pequeños bronces de carácter sagrado para altares domésticos, útiles de mesa, herramientas, placas decorativas y antefijas de santuarios del centro y sur de Italia.
Gracias al coleccionismo veneciano, Torcello conserva esculturas griegas de pequeño formato, copias y reinterpretaciones romanas de originales griegos, monumentos funerarios y retratos del área altinate. Urnas, altares y estelas del periodo romano completan la sección escultórica arqueológica.
La Sección Medieval y Moderna presenta obras y documentos que van del siglo VI al siglo XIX. Materiales pétreos y fragmentos arquitectónicos reflejan los estrechos lazos culturales y artísticos con el Imperio Bizantino, tanto por la presencia de obras orientales, como la espléndida pila de agua bendita del siglo VI o la colección de encolpiones, medallas y fíbulas de bronce, como por la persistencia de modelos decorativos bizantinos en la producción local. De la basílica de Torcello llegan al museo fragmentos de la decoración mural y el Retablo de plata dorada del siglo XIII, raro vestigio de un mobiliario eclesiástico típico de la laguna.
La escultura en madera de la zona, los iconos bizantinos y las tablas pintadas de los siglos XIV y XV, de tema religioso, alcanzan su máxima expresión en el bajorrelieve policromado y dorado de la “Piedad” y en la tabla de Cristo Caminante, donde se perciben influencias toscanas. De la Torcello desaparecida y de sus iglesias demolidas queda el recuerdo en la Anunciación, la Adoración de los Reyes Magos, los monocromos con historias de la Virgen y los relatos de Santa Cristina del taller del Veronés, todos procedentes de la iglesia de San Antonio en Torcello.
Ecos de la vida social y productiva de Torcello y las islas ahora sumergidas sobreviven en fragmentos de cerámica de uso cotidiano, monedas, vidrios, trípodes de cocina y restos de talleres; testimonio de las actividades artesanales y hornos en funcionamiento.

