Atribuida a Pietro Fiorini, la iglesia fue construida a partir de 1575 y consagrada en 1588. Anexa al Convento de las Dominicas, se muestra con la sencilla fachada hacia la vía Sant’Isaia, perfectamente integrada en el tejido urbano gracias al pórtico dispuesto en continuidad con el de los edificios vecinos. El aspecto fastuoso y espectacular del interior se debe a una “modernización” del aparato ornamental y pictórico realizada hacia mediados del siglo XVIII por el “cuadraturista” Pietro Scandellari y los artistas Nicola Bertuzzi y Tertulliano Taroni.
De la misma época data la transformación de las serlianas y los óculos del siglo XVI en la elevación central en grandes ventanas rectangulares. En 1799, tras la supresión de las órdenes religiosas ordenada por el gobierno napoleónico, la iglesia de San Matías fue separada del convento, desacralizada y convertida en almacén.
La restauración, iniciada en 1981 y concluida en 1994 a cargo total del Ministerio para los Bienes y las Actividades Culturales, sacó a la luz lo que quedaba de estucos y frescos. Confiada a la Dirección Regional de Bienes Culturales y paisajísticos de Emilia-Romaña por la Agencia del Patrimonio, la iglesia de San Matías se ha convertido en sede de exposiciones, encuentros, congresos dedicados a la arquitectura, urbanismo, diseño, y al estudio del patrimonio histórico-artístico-paisajístico del territorio emiliano-romañol.

