En Sudáfrica se come bien en todas partes, tanto en los restaurantes como en las casas particulares. En la base de la alimentación de todos, blancos y coloridos, están la carne, el pescado, las verduras y las frutas, que el territorio produce en abundancia y de excelente calidad. Cada etnia añade, naturalmente, toques de exotismo, por ejemplo, en las salsas, las especias, los aderezos variados o en las técnicas de cocción.
Qué comer en Sudáfrica: los platos típicos
Un imprescindible en la cocina de carne en Sudáfrica son las preparaciones a la parrilla: el braai, como se llama la barbacoa, no falta en ningún lugar. Un buen braai siempre incluye salchichas especiadas, de memoria teutónica, y varios cortes de carne, que van desde un gran filete hasta costillas especiadas. Cuando llega la temporada más fría, se dejan de lado las parrilladas a favor de estofados muy aromáticos, a base de carne de res o ternera, pero también de ovino, como el waterblommetjie breedie, en el que la carne de cordero y carnero se cocina a fuego lento junto con los brotes de una planta acuática que crece sólo en las masas de agua del Western Cape.
En un país tan rico en fauna salvaje, la caza no puede faltar en las mesas, generalmente muy apreciada también por los turistas: antílopes, kudu, cocodrilo o jabalí son consideradas auténticas delicias.
Otro capítulo importante es el pescado, que los dos océanos proveen en abundancia y en todo tipo, desde mariscos hasta los salmónidos del Cabo que se mueven ágilmente, hasta el snoek, el pez sudafricano por excelencia, preparado ahumado, asado, a la parrilla y también seco. Hay muchísimos platos étnicos, cuyos nombres también aparecen en las cartas de los restaurantes.
El Chakalaka, por ejemplo, es una ensalada de verduras con salsa de chile, de origen malayo, que se sirve con carne y pap, una especie de polenta blanca hecha con maíz local. El Bobotie, plato típico de la comunidad malaya, consiste en carne picada y especiada, cubierta con una crema a base de huevo y cocida al horno. El Achaar es una ensalada muy especiada de verduras en vinagre, de origen indio.
Los Mala son intestinos hervidos y luego fritos, una exquisitez típica africana; mientras que los Frikkadel, albóndigas de carne ligeramente especiadas, son una herencia de los holandeses. Por último, los vinos, orgullo y gloria de Sudáfrica, gracias a la riqueza del suelo y el clima mediterráneo del Cabo, con veranos cálidos e inviernos lluviosos.

