La importancia de las raíces y la historia de la unidad del pueblo dominicano es bien conocida. Por eso, tras los bailes, desfiles, máscaras y música, el Carnaval Dominicano culmina de forma natural en actos que recuerdan la independencia de la República Dominicana.
El carnaval es un acontecimiento que requiere mucho trabajo, pero siempre con un ambiente de alegría y vitalidad, empezando por Santo Domingo y continuando en San Cristobal, Samaná, La Vega: prácticamente en cada ciudad se organiza una fiesta que, domingo tras domingo, anima el corazón de los dominicanos durante todo febrero. Se dice que el Carnaval dominicano es el más antiguo del mundo: la primera edición se remonta a 1520 y, desde entonces, se ha caracterizado por la creación de dos máscaras emblemáticas: el diablo cojuelo y el Robalagallina.
El diablo cojuelo (es decir, el diablo cojo) recorre las calles con su vejiga—una vejiga de vaca inflada y atada a una cuerda—con la que golpea sin piedad a los transeúntes. Su máscara de grandes cuernos, entre terrorífica y burlesca, es un claro eco de la tradición medieval de representar al maligno de forma grotesca para restar miedo.
El Robalagallina tiene orígenes más recientes, datados a principios del siglo XIX. Nació en La Vega tras el castigo a un soldado por robar una gallina: lo cubrieron de plumas y le dieron una paliza simbólica. Esta máscara evolucionó en un disfraz cada vez más elaborado pero manteniendo su espíritu lúdico; aún hoy los niños le siguen por la calle gritando: “¡Roba la gallina! ¡Palo con él!”, evocando la anécdota tras el personaje.
Por todo esto, el carnaval dominicano más famoso es sin duda el de La Vega, un evento tan importante por la participación y su aporte económico que ha sido declarado patrimonio folclórico nacional por el Parlamento Dominicano. Pero en todo el país, el Carnaval se vive intensamente: hay 13 carnavales oficiales, cada uno con sus características, y es realmente imposible quedarse indiferente ante la alegría de esta celebración. Adultos y niños se dejan llevar por esos días de fiesta, en los que arte, cultura, religión y tradiciones populares se mezclan en una atmósfera única que hace que cada dominicano reconozca sus raíces y pertenencia. El gran desfile final del Carnaval se realiza el último domingo de febrero, fecha simbólica en la que se conmemora la independencia nacional, oficialmente celebrada el 27 de febrero de 1863. Para este evento tan esperado, todas las delegaciones de las ciudades y gran parte de la población de los carnavales oficiales llegan a Santo Domingo. Es una gran fiesta que une la tradición más lúdica con la memoria histórica.
Santo Domingo: Carnaval dominicano
La vitalidad de la República Dominicana se expresa al máximo durante el Carnaval. Cada domingo de febrero, estalla la mayor y más colorida fiesta nacional. El Carnaval Dominicano culmina con la celebración del aniversario de la independencia, un momento clave para todo el pueblo dominicano.
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