Bañada al norte por el Océano Atlántico y al sur por el mar Caribe, atravesada por ríos y lagos, cubierta de bosques y con una cordillera central, la República Dominicana presume de una biodiversidad extraordinaria gracias a su clima tropical, que favorece las actividades al aire libre durante todo el año.
De norte a sur hay una gran variedad de paisajes y muchas opciones para descubrir. Estas son algunas propuestas para los viajeros curiosos y aventureros.
Loma Ortega es el paraíso del senderismo. A pocos kilómetros de La Vega, ofrece atractivos naturales como el Valle del Cibao, una garganta verde entre las sierras central y norte. En los últimos 20 años se han plantado unos 500.000 árboles y más de 35 especies autóctonas como parte de un ambicioso plan de reforestación. El objetivo es restaurar la zona a su estado original y ofrecer a los visitantes la oportunidad de relajarse en plena naturaleza y respirar aire puro de montaña. Loma Ortega abarca más de 4,5 millones de metros cuadrados y ha sido recuperada en un 95%, convirtiéndose en un modelo replicable de gestión verde que puede ampliar los espacios naturales y potenciar el turismo sostenible en República Dominicana.
También en la provincia de La Vega se encuentra Jarabacoa, una ciudad de montaña famosa por sus cultivos de fresas, su clima suave y sus flores, motivo por el que recibe el sobrenombre de “ciudad de la eterna primavera”. Allí descubrirás ríos y cascadas como Jimenoa y Baiguate, y la Reserva Científica Ebano Verde, un bosque donde la biodiversidad es protagonista. El Salto de Jimenoa, una cascada cristalina en una zona protegida, es perfecto para descansar o para practicar deportes de aventura como canyoning, rafting o parapente.
En el corazón del Valle del Cibao y al pie de la importante Reserva Científica Loma Quita Espuela, se encuentra un ejemplo de desarrollo sostenible: el Rancho Don Lulù, situado en una aldea remota al norte de San Francisco de Macoris. Creado por la familia Amarante y bautizado en honor al patriarca Don Lulù, uno de los pioneros del proyecto, el rancho ha generado empleo y ha contribuido a conservar y valorar la reserva natural circundante. Los visitantes pueden disfrutar del paisaje y degustar los diferentes platos dominicanos que ofrece el rancho.
La República Dominicana también sorprende a los aficionados del turismo botánico. La Reserva Natural en la provincia de Salcedo se encuentra entre las provincias de Espaillat y Hermanas Mirabal. Allí crece la rara Salcedoa Mirabaliarum, que prospera entre los 500 y 800 metros de altitud y puede alcanzar los 6 metros de altura. Para acceder a la reserva es necesario recorrer a pie un tramo de dificultad media de cuatro kilómetros por las montañas y selva tropical. Desde la distancia se divisa además el Parque Nacional de la región del Choco. Antes de convertirse en un área protegida, la zona era usada para el cultivo de taro y la cría de ganado. Actualmente, está dedicada a la conservación de estos espacios naturales únicos.
Jarabacoa es uno de los destinos favoritos entre los residentes y la primera opción para quienes buscan relajarse. Además, es el mejor punto de partida para excursiones y actividades en la sierra central. El Hotel Boutique Carmen, dentro del Jarabacoa Country Club, es una opción de hospedaje cómoda y confortable: habitaciones con televisores modernos, aire acondicionado, teléfono y Wi-Fi. En las áreas comunes hay sala de billar y ping-pong, piscina y cancha de tenis, y pronto se sumarán jacuzzis y saunas para una estancia aún más placentera. Contacto de Hotel Boutique Carmen: Email: info@hotelcarmen.do
Finalmente, en la zona sureste de República Dominicana, en Higüey, provincia La Altagracia, se encuentra el Yucayeke Macao, un museo indígena que ofrece actividades culturales, históricas, gastronómicas y de entretenimiento. El centro ecoturístico Yucayeke, propiedad de Gamalier Pichardo Frias y Rigoberto Pimentel, promueve la cultura indígena y permite a los visitantes saborear la cocina dominicana o disfrutar de un baño en las aguas cristalinas de cuevas subterráneas. Además, la finca incluye 346 mil plataneras, 72 mil plantaciones de piña y otros cultivos que han impulsado la agricultura local.

