En la Bottega del Buongustaio, en pleno centro, uno se sumerge, por ejemplo, en un santuario de legumbres, cereales, farro local, fragantes trufas blancas y negras de Norcia, pastas y quesos típicos, embutidos y jamones de jabalí, mermeladas ecológicas y otras delicadezas. En la Pasticceria Sensi, en el corso Mazzini, dominan, en cambio, los dulces de la tradición: la rocciata, un rollo de hojaldre dispuesto en espiral relleno de nueces, manzanas, piñones, frutos secos; el brustengolo, un pastel pobre de harina de maíz al que se añaden pasas, manzanas, nueces y piñones; los franciscanos, galletas con pasas y miel; la torta de Pascua o la serpiente de almendras. En las tierras franciscanas no podía faltar el aceite: de los olivares que cubren la franja montañosa del Subasio se obtienen aceitunas de la valiosa variedad Moraiolo, además de las Leccino y Frantoio, que permiten producir el aceite extra virgen Colli Assisi-Spoleto DOP, un tesoro amarillo-verde, de sabor intenso y afrutado, con notas decididamente amargas y picantes, que puede comprarse en los molinos de la zona, como el de la Azienda Brunozzi, a un par de kilómetros de Asís, o en la Azienda Due Torri, cerca de Spello, que lo produce con aceitunas cultivadas ecológicamente.
Asís, compras cerca de la Basílica de San Francisco
Asís, en el corazón de Umbría y patria de San Francisco, además de ser un lugar cargado de espiritualidad y misticismo, es también tierra de exquisiteces y tentaciones gastronómicas a las que es difícil resistirse, por lo que las compras golosas se convierten en un rito placentero y deseable.

