Con incluso su casa, donde un perfecto Santa Claus con barba blanca y traje rojo recibe a niños y padres de todo el mundo, y donde se toman fotos de recuerdo; con una oficina postal llena de Cartitas para Papá Noel repletas de deseos, y con todo lo necesario para quienes se aventuran hasta aquí.
Con los años, el pueblo se ha convertido en una de las principales atracciones de un territorio que, en invierno, desprende una magia irresistible. El manto de nieve brillante que cubre praderas y bosques es como un imán para los aficionados a los deportes de invierno y también para quienes, simplemente, desean disfrutar de un paseo en trineos tirados por renos o en una rápida moto de nieve.
Numerosas son las pistas para esquí de fondo, y el centro de esquí de Ounasvaara, con recorridos para descenso y snowboard, está tan cerca que se puede ver desde el centro mismo de Rovaniemi.

