El amable y dulce verano nórdico trae vida y colores de una naturaleza que emerge de un letargo interminable. Lleva vitalidad a los pueblos y las ciudades más grandes, cuyas calles se llenan de mercadillos, que huelen a verduras frescas y hierbas aromáticas. De gente que va en bicicleta; de mesitas al aire libre de los bares; de embarcaciones de recreo que salpican el mar entre la tierra firme y las islas; de encantadoras cabañas de madera, que vuelven a alojar grupos de veraneantes. Como en otros países nórdicos, el evento destacado de la temporada es la Fiesta de San Juan, que se celebra el fin de semana más cercano al solsticio de verano (21 de junio), tras lo cual, las temperaturas suben constantemente, situándose en un promedio entre 20 y 30 grados centígrados. Este es el momento más propicio para vivir el fenómeno del sol de medianoche, especialmente en la zona más al norte del país, donde, durante varias semanas, el sol nunca se pone (en Utsjoki, extremo norte, un día de verano dura más de dos meses).
El invierno va de noviembre a abril (mayo en Laponia) y para los amantes de los deportes de invierno y las atmósferas navideñas ofrece mucho más. Excursiones en motos de nieve por tundras y bosques infinitos, protegidos con trajes térmicos especiales y reconfortados con bebidas calientes y comidas contundentes. Caminatas con raquetas de nieve o esquí de fondo, emocionantes bajadas con esquís, trineos y snowboard; patinaje sobre hielo; visitas al Pueblo de Santa Claus, en Laponia. Y un crucero muy particular a bordo del Sampo, glorioso rompehielos que, tras 30 años de honrado servicio en las aguas del Ártico, ha sido convertido para el transporte de turistas.
Período recomendado para un viaje a Finlandia
¿Indecisos sobre la mejor temporada para viajar a Finlandia? Les señalamos el período recomendado, o mejor dichos los períodos: el verano y el invierno, las dos estaciones opuestas, corta la primera; larguísima la segunda, son sin duda las preferidas. Aquí las razones.
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