Una zona espectacular por su ubicación geográfica, un microclima ideal y normas estrictas para la producción: así nacen los cigarros más selectos de la República Dominicana.
Fue aquí donde, a principios de los años 90, la suiza Davidoff decidió trasladar toda su producción, mudándola del área cubana, donde hasta ese momento se encontraba. Una elección valiente que, gracias por un lado a las extraordinarias condiciones climáticas del lugar, especialmente protegido, y por otro a un reglamento que controla rigurosamente cada paso desde la siembra hasta el cigarro terminado, resultó indiscutiblemente exitosa. Es aquí donde, tras severos controles de producción y calidad, y pasando entre los dedos expertos y danzantes de los torcedores, nacen los cigarros de las líneas más famosas de la marca: Avo, Griffin’s, Zino, por nombrar algunos.
Pero Davidoff no es el único que elige estos lugares como tierra predilecta: la República Dominicana es uno de los principales países del mundo en la producción de cigarros selectos y existen fábricas de tabaco famosas por su producción que son dominicanas D.O.C., como por ejemplo León Jimenes Cigarros.

La empresa, fundada en 1903 por Eduardo León Jimenes, es considerada un pedazo de la historia dominicana: desde la pequeña ciudad de Guzmal, Eduardo se traslada en los años 30 a Santo Domingo para estar más cerca del mercado de referencia. Desde sus inicios, la empresa se convierte en el benchmark de la producción de cigarros en República Dominicana y desde siempre un cigarro que sale de las manos de los maestros tabaqueros de la empresa es sinónimo de calidad con las marcas La Aurora y León Jimenes.
Cualquiera que sea la elección, la producción artesanal de cigarros es una peculiaridad dominicana que constituye una verdadera joya para los aficionados y representa un apreciado regalo o un excelente souvenir del país, además de motivo de gran orgullo para el pueblo dominicano.

