Albacete debe su nombre a Al-Basit, que significa “la llanura”, denominación que los musulmanes daban a una pequeña colonia rural. Tras independizarse de Chinchilla en 1375, esta agradable ciudad española comenzó a desarrollarse gracias a privilegios reales posteriores.
Cuando en 1862 la reina Isabel II concedió a Albacete el título de ciudad, el ferrocarril ya había llegado a estas tierras. Junto a la designación como capital provincial treinta años antes, este hecho fue clave para consolidar el desarrollo urbano, administrativo, social y económico que la ciudad vivió más tarde.
Qué ver en Albacete
1 Edificios y lugares históricos
Los numerosos edificios de estilo historicista y modernista que llenan las calles de Albacete atestiguan este crecimiento. Aquí destacan el palacio de la Diputación y los elegantes inmuebles de la calle Tesifonte Gallegos y Marqués de Molins. No te pierdas, por supuesto, el atractivo y comercial Pasaje de Lodares, con detalles neobarrocos. También es singular el Teatro Circo, centro de referencia cultural en Albacete. Los antiguos Depósitos del Sol, donde antes se almacenaba el agua potable, albergan hoy una moderna biblioteca pública.

2 Museo Arqueológico de Albacete
La visita al Museo Arqueológico Provincial es más que recomendable. El edificio, construido hace unos cincuenta años en el parque Abelardo Sánchez, luce una propuesta arquitectónica audaz y moderna adaptada al entorno. No dejes de admirar la colección de cuadros de Benjamín Palencia, gran pintor de Barrax y fundador de la Escuela de Vallecas, que custodia el museo.

3 Museo Municipal de Albacete
El Museo Municipal de Albacete, ubicado en plaza del Altozano, ocupa el antiguo edificio del Ayuntamiento. Sus salas exhiben una reconocida muestra de arte popular internacional creada por el coleccionista Ramírez de Lucas. En sus jardines se encuentra el Monumento al Cuchillero. Justo detrás sobresale el elegante perfil modernista del Gran Hotel.

4 Catedral de San Juan en Albacete
En la plaza de la Catedral se alza el templo dedicado a San Juan Bautista, construido en el siglo XVI, que alberga la capilla de la Virgen de los Llanos, patrona de la ciudad. Junto a él, destaca la moderna sede del actual Ayuntamiento, revestida en piedra de Salamanca y rematada con un gran reloj.

Qué hacer en Albacete
Albacete es una ciudad moderna, cosmopolita y abierta. Su dinámica vida comercial, el ambiente universitario y el desarrollo del polígono industrial y parque científico-tecnológico lo demuestran. Visita en el campus universitario el Jardín Botánico de Castilla-La Mancha, que fomenta la investigación y conservación de la biodiversidad local. Allí conviven cultivos tradicionales y experimentales con especies exóticas de su invernadero. Es muy recomendable recorrer la vía verde de La Pulgosa a pie, en bici o corriendo.
Del 7 al 17 de septiembre, Albacete celebra su emblemática Feria en honor a la Virgen de los Llanos. Si quieres vivir jornadas llenas de alegría, animación y buena gastronomía, este es el momento ideal para visitarla. Sus orígenes se remontan a hace más de tres siglos, y el recinto ferial es conocido como “la sartén”. El recinto, ejemplo de arquitectura popular neoclásica, fue impulsado por Carlos III en 1783.
Durante estos días, el ambiente es inigualable. Disfruta de su amplio programa festivo y participa en una celebración declarada de Interés Turístico Internacional, considerada una de las ferias más importantes de España. Y, por supuesto, no te pierdas las tradicionales corridas de toros en la plaza neomudéjar diseñada por el arquitecto Julio Carrilero.
Albacete es la gran puerta de entrada a una provincia con paisajes que van de La Mancha y La Manchuela al Campo de Montiel, las sierras de Alcaraz y Segura y los valles de los ríos Júcar y Cabriel. Puedes recorrer parajes montañosos y llanuras únicas, o adentrarte en los escenarios por donde cabalgó Don Quijote.

Qué comprar en Albacete
Visitar Albacete permite descubrir la histórica tradición cuchillera de la ciudad. En la plaza de la Catedral, en la Casa del Hortelano modernista, se encuentra el museo dedicado a este arte, uno de los patrimonios principales de Albacete. Consigue algún buen cuchillo; su calidad y belleza están garantizadas. Y recuerda esta costumbre local: “el cuchillo de Albacete no se regala: se vende a un amigo, aunque sea por un precio simbólico, para que la amistad no se corte”.

Qué comer en Albacete
Los días de feria son una gran oportunidad para disfrutar la cocina típica manchega. La gastronomía de Albacete destaca por los sabores tradicionales y especialmente por el gazpacho manchego. El recetario local es amplio y muy atractivo: galianos, atascaburras, migas ruleras, perdiz en escabeche, gachas, guiso de cordero, lomo de orza, ajo mataero, pisto, asadillo, caza y quesos.
Entre los postres destacan miguelitos de La Roda, panecillos dulces, delicias de Almansa, borrachos de Minaya o flores en sartén. Todo acompañado, por supuesto, de excelentes vinos de La Mancha, Manchuela, Almansa y Jumilla, las principales denominaciones de origen de la provincia.


