Se cuenta, de hecho, que ya en 1259, para celebrar la victoria del ejército pontificio sobre el imperial, el pueblo de Ferrara organizaba carreras de infantes, caballos y burros por las calles de la ciudad, y que, en tiempos posteriores, se consolidó la tradición de organizar carreras y desfiles para festejar también eventos menores, como nacimientos y matrimonios. Esta tradición se afianzó tanto que, en 1279, se estableció la obligación de correr el 23 de abril en honor al patrón San Jorge y el 15 de agosto en honor a la Virgen. Hoy, las celebraciones del Palio se articulan en tres momentos bien concretos:
- el primer sábado de mayo, los portadores de estandartes de los cuatro barrios en los que se divide la ciudad antigua llevan los cirios a la catedral, donde se bendicen los palii o paños, que representan el trofeo para los ganadores de las carreras.;
- El tercer sábado del mes, al atardecer, tiene lugar por las calles de la ciudad un espectacular desfile histórico con disfraces, en el que participan alrededor de mil personas, que dan vida a espectáculos de cantos, bailes, pequeñas obras teatrales en el magnífico marco de la plaza del Castillo Estense;
- El último domingo de mayo, las contradas entran en acción en la plaza Ariostea y compiten en la carrera de las putte (chicas), por la conquista del Palio de San Pablo; de los putti (chicos) para la conquista del Palio de San Romano; en la carrera con burras por el Palio de San Maurelio.

