La catedral de Otranto se encuentra en el maravilloso casco antiguo, corazón histórico de Otranto, a un paso de los bastiones; rodeada por los edificios más antiguos y por intrigantes callejuelas empedradas.
En la fachada destaca un gran rosetón renacentista, que brilla bajo los rayos del sol y corona un elegante portal barroco. El interior, de tres naves, emana un encanto increíble, gracias al espectacular mosaico del suelo que representa el Árbol de la Vida y que, según los estudiosos, es el más grande de Europa, realizado entre 1163 y 1165 por el monje Pantaleón, empleando más de seiscientos mil teselas de caliza.

