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Museo de Química de Génova

Un primer núcleo del Museo de Química puede considerarse constituido por diverso material (instrumentos, colecciones de libros, documentos, etc.) que, a lo largo de los años, se ha acumulado en los locales posteriormente destinados al Instituto de Química General, en vía Balbi primero y luego en viale Benedetto XV, 3.

Museo di chimica di Genova
Raffaele Giuseppe Lopardo
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Las colecciones de libros, entre ellos varios textos hitos en la evolución de las disciplinas químicas, fueron en general transferidas a la sección de antigüedades de la Biblioteca anexa al actual Departamento de Química y Química Industrial (Centro de Servicios Bibliotecarios de Química “S. Cannizzaro”).

Una notable cantidad de material adquirido durante más de 150 años está constituido por instrumentos, vidriería, etc., destinados tanto a la investigación como a la enseñanza. Son interesantes, por ejemplo, varios pequeños aparatos usados para ilustrar, en clase, desde la cátedra, el desarrollo de algunos experimentos cruciales, tales como los aparatos usados, según Lavoisier, para el análisis del aire y respectivamente del agua, o para la medición en estado gaseoso de la densidad de una sustancia, y por lo tanto de su peso molecular.

A principios de los años 90, siendo Director del Instituto de Química General el prof. Riccardo Ferro, se iniciaron la restauración, recuperación y reorganización de este material. Este trabajo fue llevado a cabo principalmente por la Prof.ssa G. Rambaldi, con la ayuda del técnico Sr. A. Mori. En un pequeño volumen, publicado en 1996 por la misma Prof.ssa Rambaldi (Instrumentos de Química: un laboratorio del siglo XIX), se describe el resultado de esta restauración aplicada a un primer grupo importante de instrumentos y la consecuente catalogación en una “Collección de instrumentos químicos”.

Este trabajo fue posible también gracias a una generosa contribución de la Región de Liguria que, mediante sus oficinas y su personal competente, sugirió también la creación de una estructura permanente (un “Museo”) para la conservación de las colecciones y, conjuntamente con las autoridades académicas, auspiciaron su transformación en un Museo Laboratorio, es decir, un Museo en el que los instrumentos puedan estar dispuestos, conectados entre sí, según su funcionalidad y, en lo posible, puestos en condiciones de poder funcionar. Esta transformación fue formalizada con la constitución oficial del Museo de la Química por parte del Departamento de Química y Química Industrial con resolución de diciembre de 1999.

Entre el material de diversa naturaleza existente en el Instituto de Química General y en proceso de organización en el Museo, pueden merecer especial atención dos grupos de instrumentos. Un primer grupo data del período de la presencia de Cannizzaro y está constituido por vidriería diversa, pequeños instrumentos y algunas balanzas analíticas. Es interesante pensar que utilizando también estos equipos se sentaron algunas de las bases fundamentales de la teoría atómica de la materia y, más en general, de la química.

Otro grupo de instrumentos, que con gusto señalamos, data de los años 30 e incluye aparatos usados para el procesamiento de minerales y metales de los elementos de tierras raras. Se interesaron en la identificación, separación y preparación de los elementos individuales de esta familia.

Grandes cantidades de minerales y óxidos fueron procesados y se produjeron algunos de los metales puros lantano, cerio, praseodimio, neodimio y posteriormente samario) en cantidades del orden del kilogramo. Paralelamente (con los profesores Rolla, Mazza, Iandelli) se sentaron las bases de una serie de líneas de investigación (química de aleaciones, cristalquímica, magnetoquímica, termoquímica) que se desarrollaron en las décadas siguientes y a las que pueden relacionarse algunas de las características temáticas de investigación actualmente llevadas a cabo en varias secciones del Departamento.

Los equipos, en su momento usados y comparables a pequeños planteles piloto, incluían numerosas grandes cápsulas (hasta 50 litros de capacidad), y quemadores relacionados, para disolución, decantación, cristalización, precipitación, filtros al vacío, instalaciones para calentamiento con corriente de HCl gaseoso (para la preparación de cloruros anhidros), instalaciones para electrólisis en estado fundido (convertidor, hornos fundidores, etc.).

Este equipo preparativo estaba acompañado por una instrumentación analítica también bastante excepcional para la época, que incluía varios espectrógrafos para visible y UV y algunas de las primeras instrumentaciones comerciales de rayos X (transformadores de alta tensión, tubos generadores cerrados y abiertos y la instrumentación relacionada para alto vacío, espectrógrafos, cámaras para difractometría). Este conjunto de instrumentos está por ahora solo en parte restaurado, también por el amplio espacio necesario para su exhibición funcional.

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