Elegantes villas georgianas y victorianas; históricos jardines rebosantes de rosas, azaleas y rododendros; extensas breñas, ásperas gargantas y pintorescos relieves llamados Moors y Dales. Todo ello aderezado con sugerencias literarias que salen de las páginas de autóctonos, como las hermanas Brontë (Cumbres Borrascosas nace entre las Top Withens, que rodean Haworth) o Bram Stoker, que en la ciudad-portuaria de Whitby ambientó gran parte de su Drácula.
York, la ciudad preferida del rey Jorge VI, es el punto focal del condado, quizás la ciudad artística más importante de Inglaterra. Rodeada por casi 5 km de murallas medievales, cuenta con remotas orígenes romanos (siglo II d.C.) y un fantástico perfil tardomedieval. Uno de sus símbolos es el Minster, la imponente catedral gótica (1220-1474 d. C.) dedicada a San Pedro, adornada con una torre central majestuosa y hermosos vitrales antiguos. Además de los numerosos palacios y arquitecturas medievales que salpican los barrios meridionales alrededor de Parliament Street, o el Yorkshire Museum (restos arqueológicos y objetos de arte desde la época romana hasta la Edad Media), espectacular en York es el National Railways Museum (el más grande del mundo), dedicado a la historia de los ferrocarriles. Hermosos son también los alrededores, como Castle Howard, la residencia señorial más colosal del siglo XVIII, rodeada de un parque de altísimo valor paisajístico, salpicado de estatuas y templetes neoclásicos, que las rosas antiguas y los rododendros hacen casi etéreos. Los interiores albergan muebles diseñados por Thomas Chippendale y pinturas de Reynolds, Van Dyck, Gainsborough, Holbein el Joven.

