En los mostradores de llegadas, se entrega un documento de entrada que indica el tiempo durante el cual es posible permanecer en el país, normalmente hasta un máximo de 90 días.
A quienes llegan desde Europa no se les requieren certificados de vacunación, a menos que provengan de zonas afectadas por fiebre amarilla. Se recomienda encarecidamente la profilaxis antipalúdica a quienes viajan al Parque Nacional Kruger, a las reservas faunísticas de KwaZulu-Natal, a las regiones de Limpopo, Mpumalanga y otras zonas de riesgo, donde es conveniente contar con un buen repelente para moscas y mosquitos; usar por la noche mangas largas y pantalones largos, zapatos cerrados y evitar el uso de perfumes y lociones después del afeitado.
Es aconsejable meter en la maleta, antes de partir, medicamentos para aliviar diarreas y problemas intestinales; evitar beber agua de fuentes naturales y arroyos, así como bañarse en corrientes de agua, lagos y embalses, incluso si su aspecto es atractivo. El agua del grifo en las zonas metropolitanas es potable y está rigurosamente controlada; sin embargo, se deben tomar precauciones adicionales en áreas rurales y más aisladas, prefiriendo, en caso de duda, botellas de agua mineral, incluso para lavarse los dientes. La misma precaución es recomendable para el hielo en las bebidas.
Finalmente, es importante recordar que en Sudáfrica el virus VIH está, lamentablemente, muy extendido, y que es fundamental no descuidar todas las precauciones útiles para evitar riesgos de contagio.

