Partiendo del puerto de Cagliari y atravesando el antiguo barrio Marina, marcado por callejones estrechos y tortuosos, típicos de los pueblos marinero, se llega fácilmente a pie a la ciudad alta, llamada Castillo, adornada con bastiones perfectamente conservados y vigilada por las Torres Pisanes, construidas a principios de 1300.
Dentro de las murallas se encuentran la Catedral del siglo XIII, el Palacio Virreinal, el paseo del Camino Nuevo (el punto más alto de la ciudad), el Anfiteatro y la Ciudadela de los Museos.
Otro barrio histórico es Stampace, escenario, cada año, el 1 de mayo, de las coloridas celebraciones en honor a San Efisio que, en 1656, salvó a la ciudad de la peste. Durante las celebraciones, se puede asistir a un desfile de los trajes más representativos de los pueblos participantes, y de los traccas, carros adornados para la fiesta tirados por bueyes, en cuyo interior se exhiben los productos más genuinos del territorio y la artesanía sardas.
También son interesantes el Jardín Botánico y la Villa Romana de Tigellio y absolutamente imprescindibles son, por último, el paseo marítimo y la playa del Poetto, 12 km de arena blanca y fina bañada por un mar cristalino, punto de encuentro habitual de los habitantes de Cagliari y turistas durante la buena temporada.

