Salida de la Segunda Guerra Mundial gravemente bombardeada y con una profunda crisis económica consecuencia del cierre de las históricas fábricas de algodón, Manchester ha logrado reinventar su perfil y futuro, gracias sobre todo a las inversiones en el ámbito cultural y arquitectónico. En el posguerra trabajaron aquí arquitectos de fama mundial reconvirtiendo áreas abandonadas, recolocando antiguos edificios y liberando fuertes energías creativas, en la senda del gran Norman Foster, quien precisamente nació en Manchester.
Edificios de austero estilo clásico han sido así acompañados por el espectacular Trinity Bridge, diseñado por Santiago Calatrava; por el Imperial War Museum del arquitecto Daniel Libeskind o por el Piccadilly Gardens Papillon del genial Tadao Ando.

