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Palacio Rojo en Génova

Además del Palacio Rojo, la duquesa de Galliera en 1874 donó al Ayuntamiento de Génova la espléndida galería que, junto con los muebles, formaba el núcleo histórico de las colecciones del Museo: adquisiciones y encargos cuidadosos realizados durante más de dos siglos en demostración del ascenso social, económico y político de la familia Brignole Sale.

Salotto delle Virtù Patrie nel Palazzo Rosso, Genova – Foto Alessandro
Redazione FullTravel
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A partir de los primeros encargos de la primera mitad del siglo XVII a algunos grandes artistas como Antoon Van Dyck por parte de Gio Francesco Brignole, también sus sucesores, empezando por la esposa Maria Durazzo, continuaron con esta política aportando una ampliación significativa de las ricas colecciones de arte del Palacio Rojo de Génova, también gracias a las herencias recibidas.

Hoy en día, la galería se caracteriza tanto por los retratos flamencos como por las pinturas de Guido Reni, Guercino, Mattia Preti, Bernardo Strozzi, así como por tablas y lienzos del ámbito veneciano del siglo XVI, entre los que merece la pena recordar las obras de Palma el Viejo y del Veronés.

Entre 1953 y 1961 se realizaron importantes restauraciones, gracias a las cuales los espacios expositivos se más que doblaron debido a una nueva sistematización de la galería, incorporando también obras no pertenecientes al núcleo histórico, como la colección de cerámicas y la numismática que anteriormente estaban ubicadas en otros lugares.

De distinta procedencia era también la colección textil, para la cual se creó un depósito en esa ocasión. Además, se ubicaron en el entresuelo entre la primera y segunda planta noble el gabinete de dibujos y estampas, la colección topográfica y la colección cartográfica. Tras 1992 se implementó una nueva organización, privilegiando la recuperación y exposición de todas las obras pertenecientes a la colección Brignole-Sale, previamente en parte trasladadas a Palacio Blanco y en parte en depósito.

“Para la formación de una galería pública”: con estas palabras, en el testamento de 1884, se encuentra la intención de la duquesa de Galliera de destinar el palacio como un espacio público, con la perspectiva de incrementar las obras de arte ya contenidas en él, constituyendo el primer núcleo del museo cívico.

A partir de 1887 se enriqueció con numerosas colecciones privadas y el propio ayuntamiento intervino con una política cuidadosa de compras. La disposición actual de las salas y la transformación en pinacoteca derivan del traslado de esculturas y frescos a otras sedes museísticas y de la reorganización tras la reconstrucción posbélica del palacio; la restauración del palacio y la reorganización de las colecciones fueron decididas por una comisión compuesta por Orlando Grosso, Carla Mazzarello, concejala de Bellas Artes del Ayuntamiento de Génova, Caterina Marcenaro, directora de Bellas Artes del Ayuntamiento, Mario Labì, arquitecto, y por Franco Albini, arquitecto, cuyo trabajo es considerado una de las obras más significativas del racionalismo italiano enfocado a una recuperación histórica.

La preparación de las colecciones fue supervisada por Carla Mazzarello. El palacio se abrió a la ciudadanía en 1950. La pinacoteca ofrece una panorámica de la pintura europea desde el siglo XVI al XVIII, con una gran prevalencia de pintores genoveses, flamencos, franceses y españoles.

Se exhiben pinturas del siglo XVI de Paolo Caliari llamado el Veronés, Filippino Lippi, Giorgio Vasari, Luca Cambiaso y una importante documentación de la pintura flamenca y holandesa del siglo XVI al XVIII, entre las que se encuentran obras de Pieter Paul Rubens, Antoon Van Dyck y Gerard David. Entre los autores franceses y españoles de los siglos XVII y XVIII destacan Francisco de Zurbarán, Bartolomé Esteban Murillo, José de Ribera y Simon Vouet.

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