Al proyecto y a la realización participaron los más grandes artistas de la época: Giorgio Vasari, Jacopo Barozzi da Vignola y Bartolomeo Ammannati. Desde 1889 alberga el Museo de Villa Giulia que, nacido como Museo de las Antigüedades prerromanas, en particular faliscas, hoy puede definirse como el más representativo Museo Etrusco, rico en testimonios provenientes de la Etruria Meridional, es decir, del territorio comprendido entre el Tíber y el mar Tirreno (alto Lazio).
Están presentes algunas de las expresiones artísticas etruscas más importantes junto con creaciones griegas de altísimo nivel, importadas a Etruria entre los siglos VIII y IV a.C. La exposición de las obras sigue un criterio topográfico: junto a los grandes centros etruscos como Vulci, Cerveteri, Véies, también están representados sitios menores de la Italia prerromana (Agro Falisco, Latium Vetus, Umbría).
La exposición también cuenta con grandes colecciones antiquarias constituidas por el núcleo del museo kircheriano del siglo XVII, por los materiales de las colecciones Barberini, Pesciotti y sobre todo por la riquísima colección Castellani compuesta por cerámicas, bronces y las célebres orfebrerías antiguas y modernas, estas últimas obra de los mismos Castellani, orfebres entre los más conocidos en Roma en la segunda mitad del siglo XIX.
Famosos en el mundo, el Sarcófago de los Esposos de Cerveteri (siglo VI a.C.), la estatua de Apolo en terracota de Véies (siglo VI a.C.), el altorrelieve y las láminas de oro en lengua etrusca y fenicia de Pyrgi (siglo V a.C.), el Apolo del Scasato de Falerii (siglo IV a.C.), el Centauro en nenfro de Vulci (siglo VI a.C.), los complejos orientalizantes de Palestrina (siglo VII a.C.).

