El museo arqueológico de Turín mantiene la denominación histórica de Museo de Antigüedades para subrayar la continuidad de esta histórica institución.
Sus orígenes se remontan a mediados del siglo XVI, con las colecciones del duque Emanuel Filiberto de Saboya, luego ampliadas por Carlos Manuel I y ubicadas en la galería creada específicamente para alojar las colecciones ducales.
En 1723 Vittorio Amedeo II, rey de Cerdeña, encargó al ilustre estudioso Scipione Maffei organizar la colección de lápidas que, junto con las antigüedades ya existentes, se instaló en el Palacio de la Universidad. Durante el siglo XIX, casi todas las antigüedades clásicas se trasladaron al palacio de la Academia de Ciencias, donde mientras tanto se había ubicado una importante colección de restos egipcios: así nació el Real Museo de Antigüedades grecorromanas y egipcias.
En 1940, con la separación definitiva del Museo Egizio, nace el nuevo Museo de Antigüedades, que desde 1982 tiene una sede autónoma en los invernaderos decimonónicos del Palacio Real, donde actualmente se alberga el núcleo histórico de las colecciones. Las colecciones de antigüedades sabaudas, a las que posteriormente se sumaron otras prestigiosas donaciones y adquisiciones, permiten seguir la evolución del gusto coleccionista y testimonian el creciente interés por la arqueología en el Piamonte.
Un nuevo pabellón, creado en 1998, acoge la sección del territorio piamontés: a lo largo del recorrido expositivo se despliega un viaje ideal hacia atrás en el tiempo para encontrarse una tras otra, como en las excavaciones arqueológicas, con las muchas y sorprendentes evidencias del antiguo Piamonte.
El piso subterráneo de la Manica Nuova del Palacio Real constituye un extraordinario vínculo con el área arqueológica del Teatro romano y está actualmente destinado a acoger exposiciones temporales, a la espera de la nueva reorganización de las colecciones y la conexión con el Polo Real.

