El nacimiento de los Jardines Reales, situados en el área trasera del Palacio Real, se remonta a la época de Emanuele Filiberto, el rey que definió Turín como la capital de su ducado.
Para crearlos, se inspiraron en las principales residencias reales de Europa, en las villas mediceas y en las residencias francesas. En ese período histórico, el diseño del espacio verde se consideraba una verdadera forma de arte. En la disposición actual de los Jardines Reales aún es visible el proyecto original de André le Nôtre, arquitecto de confianza de Luis XIV, quien también diseñó el parque que rodea el palacio de Versalles.
Un nuevo proyecto, actualmente en desarrollo, prevé la reorganización de las áreas verdes y la restauración de las fuentes y estatuas. Caminar por los senderos del jardín permitirá a los visitantes sumergirse en un espacio rico en especies vegetales, juegos de agua, flores y fuentes.

