Está anunciado por el pomposo Queen Victoria Memorial, el monumento de 27 metros de altura, que rinde homenaje a su primera inquilina, la reina Victoria, que lo habitó desde 1837 aunque, quien lo adquirió, fue casi un siglo antes el rey Jorge III y las obras que lo transformaron en residencia real datan de 1926, bajo la dirección del arquitecto Nash.
El Palacio de Buckingham es una ciudadela dentro de la ciudad. En cierto modo, una Real Empresa, que da empleo a varias centenas de personas, entre ellas los funcionarios de la Royal Household, que supervisan la vida pública de la reina. Si sobre la fachada del palacio ondea la bandera real, significa que Isabel II se encuentra dentro de sus muros y que, para verla asomarse desde el balcón central y saludar a sus súbditos, hay que esperar una ocasión muy importante.
El palacio tiene un número exorbitante de habitaciones, cerca de 600, de las cuales sólo 19 están abiertas al público, junto con una parte de los Jardines, la Queen’s Gallery, que alberga exposiciones de arte, y los establos reales.
Las visitas se realizan anualmente desde finales de julio hasta finales de septiembre, cuando la familia real pasa las vacaciones en el castillo de Balmoral, en Escocia. Y vale la pena combinarlas con el espectáculo de la ceremonia del cambio de la Guardia Real que, de mayo a finales de julio, se realiza todos los días a las 11:30, y cada dos días durante el resto del año, si las condiciones atmosféricas lo permiten. Un momento sugestivo y pintoresco, aunque un poco largo, de unos 45 minutos, todo acompañado de música.

