El Cementerio de la Cartuja de Bolonia, uno de los complejos monumentales más relevantes de Europa, fue instituido en 1801 en el monasterio de la Cartuja de San Jerónimo de Casara, suprimido en 1797. Este edificio, fuera de las murallas de la ciudad y en una zona periférica como prescribía la vocación eremítica de la orden, había sido fundado en 1334 gracias a una donación del jurista Giovanni d’Andrea; en 1359 fue consagrada la iglesia, enriquecida con el tiempo por los encargos de los cartujos. Muchas y valiosas fueron las obras de arte que la decoraban, como, por ejemplo, el políptico de Antonio y Bartolomeo Vivarini dedicado al Beato Nicolás Albergati, que en la época napoleónica fue trasladado a la Pinacoteca Nacional de Bolonia junto con pinturas de Guercino y de Ludovico y Agostino Carracci. Permanecen en su ubicación original grandes retablos de Bartolomeo Cesi, Giovanni Andrea e Elisabetta Sirani, Lorenzo Pasinelli, Domenico Maria Canuti, Giovanni Maria Galli Bibiena y del napolitano Nunzio Rossi. Destaca el coro taraceado por Biagio de’ Marchi (1538). En la primera década del siglo XVII Tommaso Martelli proyectó la torre campanario principal, mientras que en 1768 Gian Giacomo Dotti diseñó la entrada monumental del monasterio, Casa primaria de toda la Orden desde 1792. En 1869 causó gran impresión el hallazgo, en ese mismo lugar, de un importancia necrópolis etrusca identificada por Antonio Zannoni: 417 fueron las tumbas de las cuales proceden los materiales agrupados en la sección etrusca del Museo Cívico Arqueológico de Bolonia, punto de referencia para el estudio de un período cronológico denominado: “fase Cartuja”. La primera fase de recuperación de los locales del monasterio destinados a cementerio según las concepciones del higienismo ilustrado está documentada por una serie de dibujos del arquitecto Angelo Venturoli, quien junto a Luigi Marchesini proyectó el reutilización de los espacios preexistentes. En 1802 Ercole Gasparini ideó la entrada monumental de la cual parte el paseo rectilíneo que conduce a la Capilla del Sufragio (1811), y promovió la construcción de un pórtico conectado con el de San Luca. El uso de los espacios con fines sepulcrales avanzó desde el Claustro Tercero hasta el Claustro de entrada y las salas de la Piedad y de las Tumbas. Entre los lugares más escenográficos de este sitio definido como “Cementerio que se puede llamar Museo” por Aleksandr Turgenev y visitado por Byron y Leopardi, se recuerdan en particular la Logia de las Tumbas (1833), reestructurada por Coriolano Monti, y el Aula Gemina, dominada en el centro por el monumento al agrónomo Giovanni Francesco Contri (Salvino Salvini, 1873). Ya desde el primer cuarto del siglo XIX surgieron las tumbas que la aristocracia boloñesa encargó a los escultores más importantes de la época: valiosos son los monumentos Acquisti (Luigi Acquisti, 1823), Angelelli (Lorenzo Bartolini, 1827), Murat Pepoli (Vincenzo Vela, 1864), Baruzzi (Cincinnato Baruzzi, 1878), Bisteghi (Enrico Barberi, 1891). Muchas fueron las sepulturas decoradas con frescos por pintores prestigiosos como Pietro Fancelli, Flaminio Minozzi, Filippo Pedrini, Antonio Basoli, Pelagio Palagi. Frescos macizos representando a la Virgen, provenientes de otros edificios religiosos, fueron transferidos al claustro “de las Madones”. Entre los monumentos de principios del siglo XX se recuerda, en el centro del claustro VI, el monumento a los Caídos de la Primera Guerra Mundial (Ercole Drei). Anexos al cementerio están los espacios para los Acatólicos (1822), el cementerio judío (1869), el altar crematorio y el cenotafio (1888). Entre las tumbas famosas se señalan las de Carlo Broschi llamado Farinelli, Isabella Colbrtan, esposa de Rossigni, Gioacchino Napoleone Pepoli, Giuseppe Grabinski, Giosuè Carducci, Marco Minghetti, Enrico Panzacchi, Riccardo Bacchelli, Ottorino Respighi, Giorgio Moranti, Giovanni Cappellini y otros personajes célebres. En 2008 el Panteón en la Cartuja, espacio destinado a los ritos laicos, fue enriquecido y renovado con la instalación de la “Sala de espera” del artista Flavio Favelli, quien no alteró el espacio preexistente pero lo rediseñó mediante algunos cuidados detalles. El nuevo pavimento en mármol blanco y negro descansa sobre paneles de madera para no dañar el original; las paredes están adornadas con cortinas que sin embargo dejan al descubierto las columnas color marfil; frente a la entrada se coloca un gran espejo y la sala está iluminada por 25 lámparas de cristal. Todo ello se completa lateralmente con bancos de madera colocados en forma de anfiteatro y centralmente se encuentra el escenario, constituido por un plano de madera, destinado a hospedar el féretro.
Información sobre Cartuja monumental
Via della Certosa, 18,
40121 Bolonia (Bolonia)
051 204 640,051 615 086 8
nuovimusei@comune.bologna.it
Fuente: MIBACT

