Cocullo es un pequeño pueblo de L’Aquila, enclavado en la montaña, entre el valle Peligna y la Marsica, y se ha hecho famoso porque, cada año, a principios de mayo, se celebra la Fiesta de los Serpenteros, en honor a San Domingo Abad que, según la tradición, es el protector de las personas contra animales venenosos y rabiosos.
Cada primer jueves de mayo (desde 2012 el primero de mayo), la estatua del santo, alrededor de la cual se enroscan cervones de todos los tamaños (serpientes inofensivas capturadas en los campos circundantes), desfila en procesión por las calles del pueblo entre cantos y oraciones, seguida por una gran comitiva de fieles, y bajo la mirada de curiosos de todo el mundo.
En su sencillez, la ceremonia tiene un impacto visual y emotivo muy fuerte, perpetuando durante siglos un rito en el que se mezclan elementos religiosos y paganos. Las serpientes que no tienen lugar en la estatua “desfilan” transportadas en brazos por los habitantes, que comienzan a capturarlas ya en las semanas previas a la fiesta.

