Italia es como un gran plató de cine. Cada rincón del país ha servido de telón de fondo para películas que han ayudado a hacerlo famoso y entrañable para el público. Visitar estos lugares—muchas veces más cercanos y accesibles de lo que parece—puede ser la excusa perfecta para una escapada de fin de semana o una excursión diferente, saboreando monumentos y paisajes con una perspectiva nueva, repleta de anécdotas y curiosidades propias del mundo del cine. De Venecia a Brescello, de la Toscana a los Sassi di Matera y las Islas Eolias, aquí tienes un breve recorrido por los escenarios de película más emblemáticos de Italia.
- Venecia ha sido escenario de rodaje de una infinidad de películas: románticas (como Locuras de verano con Katharine Hepburn o El anónimo veneciano de Enrico Maria Salerno), dramas (Muerte en Venecia de Visconti), de espías (Desde Rusia con amor), comedias (Venecia, la luna y tú de Dino Risi, con Alberto Sordi y Nino Manfredi). Y también de aventuras, como Indiana Jones y la última cruzada, rodada por Steven Spielberg a finales de los años 80 con la Basilica di Santa Maria della Salute de fondo, una joya barroca erigida en 1630 como agradecimiento por la liberación de la ciudad de la peste y que en su interior acoge obras de Tiziano y Tintoretto.
- Desde hace medio siglo, Brescello, un pequeño pueblo a orillas del Po en la llanura de Reggio Emilia, es conocido como el pueblo de Peppone y Don Camillo, los míticos enemigos-amigos de las novelas de Giovannino Guareschi, interpretados magistralmente por Gino Cervi y Fernandel. El pueblo conserva intacto el ambiente de aquellos rodajes que llenaban la plaza del ayuntamiento, la iglesia parroquial, la Piazza Matteotti o las orillas del río Po. Paseando entre sus calles, admirando las estatuas de bronce de los protagonistas o visitando la Iglesia de Santa Maria Nascente, que alberga el “Cristo parlante”, es fácil dejarse llevar por el ambiente. No puede faltar una visita al museo, donde te recibe un auténtico símbolo de la saga: el gran tanque conducido en la ficción por el alcalde Peppone y su inseparable Don Camillo, un guiño que entusiasma incluso a quienes no han visto nunca las películas.
- La Toscana ha sido escenario de innumerables películas, tanto italianas como internacionales, muchas de ellas ya clásicos del cine. Especialmente recordado es “Hermano Sol, Hermana Luna” de Franco Zeffirelli, que utilizó el perfil de San Gimignano y la campiña para recrear Asís, ciudad natal de San Francisco. Pasear por el pueblo, descubriendo monumentos y rincones escondidos, y curioseando entre talleres de arte y tiendas típicas, es la mejor forma de captar su atmósfera única.
En Arezzo se rodó buena parte de “La vida es bella” de Roberto Benigni. La primera parte de la película destaca por la calidez y serenidad del centro histórico, donde vive la familia protagonista antes de la tragedia. Otros lugares toscanos como Cortona, Montevarchi y Castiglion Fiorentino también sirvieron de decorado para escenas inolvidables.
- Matera, en Basilicata, con sus fascinantes Sassi, sigue conquistando a cineastas de todo el mundo. Desde la reciente The Nativity Story de Catherine Hardwicke hasta la polémica The Passion de Mel Gibson, los títulos rodados aquí son muchísimos (incluyendo La Lupa de Lattuada, El Evangelio según San Mateo de Pasolini, Cristo se detuvo en Éboli de Rosi, Allonsanfan de los hermanos Taviani o El hombre de las estrellas de Tornatore), una oportunidad para descubrir lo especial y espectacular que es esta ciudad todavía poco turística. Los dos barrios de los Sassi, Caveoso y Barisano, declarados Patrimonio Mundial de la UNESCO, se han recuperado respetando su autenticidad y ahora funcionan como un museo al aire libre, donde se puede comprender cómo era la vida de los obreros y artesanos hasta los años 50, o dormir en una posada o bed and breakfast escavados en la roca.
- También Sicilia ha sido muy generosa con el cine. Sus paisajes, colores y gentes han marcado películas emblemáticas como La Terra Trema y El Gatopardo de Visconti, Il giorno della civetta de Damiani, El Padrino parte I de Ford Coppola y títulos más recientes como El cartero y Pablo Neruda de Radford (con Massimo Troisi), El ladrón de niños de Amelio, Cinema Paradiso de Tornatore y la segunda parte de la divertida Caro Diario de Nanni Moretti. En este caso, las bellas Islas Eolias—Lipari, Salina, Stromboli, Panarea y la remota Alicudi—sirven de escenario a los protagonistas en su huida de la civilización, aunque no puedan alejarse del televisor.

