Giethoorn, en Holanda, se encuentra en un entorno de lagunas, juncos y bosques. Este hermoso lugar es conocido por sus típicas granjas con techos cubiertos de juncos, construidas sobre pequeñas islas de suelo turbio conectadas entre sí por más de 170 pequeños puentes de madera. Solo se puede llegar allí por agua o atravesando los característicos puentecitos.
Giethoorn nació como un asentamiento para la extracción de turba. Estas operaciones dieron lugar a la formación de lagos y embalses artificiales, y para la extracción de turba se cavaron canales y zanjas. Las casas se construían en las islas que se encuentran en medio, y eran accesibles cruzando los puentes o con típicas embarcaciones llamadas “punter”.
Estas pequeñas embarcaciones de aproximadamente 6 metros de longitud avanzaban gracias a un largo palo (el “punteraar”), similar a las góndolas venecianas. Estas embarcaciones se utilizaban y todavía se usan para cualquier tipo de transporte. Para la turba y los juncos, para los comerciantes que vendían sus mercancías, para bodas y funerales. Hoy en día, estas barcas abiertas aún circulan.

Si visitas Giethoorn, reserva un poco de tiempo para dedicar a los espléndidos alrededores, que albergan atracciones como el parque nacional “Weerribben-Wieden” y los antiguos pueblos del Zuiderzee, como Blokzijl y Vollenhove.
Quien realmente desee descubrir Giethoorn debería hacerlo a bordo de un “punter” o de una “fluisterboot”, las tradicionales embarcaciones eléctricas. Los barcos permiten desplazarse por rutas salpicadas de granjas y pueblos característicos, y observar la zona en su conjunto.
Giethoorn puede considerarse un verdadero pueblo gastronómico. El pueblo alberga de hecho muchos restaurantes frente al agua. Quien desee disfrutar del placer de detenerse en las orillas tras una excursión a pie o en barco no podrá evitar planificar una agradable pausa gastronómica.

