La Galleria, a pocos pasos del Duomo, es, por ejemplo, uno de los lugares emblemáticos, con los brazos laterales que se cruzan formando el célebre Octágono, símbolo del dinamismo urbano.
Alrededor, se encuentran algunas de las vitrinas más prestigiosas del centro: Prada, Tod’s, Bernasconi, y locales históricos como el Café Miani Zucca, antiguo “refugio” de artistas, y el restaurante Savini, en cuyas mesas se han sucedido la alta sociedad milanesa y más allá. En la Galleria también se encuentra una joya como Piumelli, una tienda de guantes única, con una vitrina pequeña, cuyo sello es reconocido mundialmente por la calidad y la elegancia de sus piezas.
A pocos pasos de la Galleria, bajo los soportales que conectan la plaza Duomo con la plaza San Babila, está la Rinascente, otro lugar imprescindible; para los milaneses mucho más que un simple gran almacén.
El nombre, inventado por Gabriele D’Annunzio y la imagen publicitaria durante décadas en los carteles de Dudovich, la convirtieron en un verdadero mito. Además de los numerosos ateliers de venta (en su mayoría de marca única), Rinascente ofrece una nueva tienda gastronómica en la séptima planta, que le permite equipararse a grandes almacenes universalmente conocidos, como Harrod’s en Londres o Lafayette en París, y espacios para conferencias y eventos culturales, con vistas a la terraza panorámica, con una vista impresionante a las agujas del Duomo.

