Existe la tradición campesina, que se expresa de manera superlativa sobre todo en los embutidos, desde el capocollo hasta la soppressata dop y la picantísima ‘nduja, y en los quesos, como el pecorino y el caciocavallo. La tradición borbónica, rica sobre todo en dulces a base de ricota. Las tradiciones griega y albanesa, traídas por las comunidades inmigrantes hace siglos en el interior, cuyas recetas típicas han sido recuperadas también por la restauración.
El rey indiscutible de la cocina es, naturalmente, el pimiento rojo picante, pero también están presentes las berenjenas, tomates, habas, pimientos y las maravillosas cebollas rojas de Tropea. Importante también es el pan, sobre todo el de trigo duro, cocido a menudo en hornos de leña (alimentados tal vez con ramitas de naranja) y la pasta casera (imprescindibles, los paccheri).
Muy sabrosas, por último, las especialidades a base de cordero y cabrito; o los platos de pescado, que llega de las larguísimas costas tirrénica y jónica. Obras maestras del sabor, acompañadas de vinos de la zona, como Cirò o Lamezia, que están viviendo un feliz momento de redescubrimiento. Direcciones de calidad son: Taverna degli Ulivi y Rose al Bicchiere, en Reggio Calabria; Osteria dell’Arenella, en Cosenza; L’Approdo, en Vibo Valentia Marina; Da Ercole, en Crotone; L’Aquila d’Oro, en Cirò (Crotone); La Brace y Vecchia Posta, en Catanzaro; La Guardiola, en Diamante (Cosenza); La Scogliera, en Amantea (Cosenza) y Alla Pescatore, en Scilla (Reggio Calabria).

