Qué ver en Tokio en 2 días: primer día, jardines y templos
Barrio Ueno
El barrio Ueno, al norte del centro urbano, es el punto de partida ideal para descubrir la ciudad. También conocido por la gran estación, uno de los principales nudos ferroviarios de Tokio, parece a primera vista caótico y colorido, pero para encontrar la tranquilidad basta con entrar en el jardín público más antiguo de Japón: el Parque Ueno (Ueno-koen).
Ya en el siglo XVII esta llanura elevada llamó la atención y se convirtió en la sede de templos y pagodas, mientras que hoy es uno de los lugares de ocio y paseo más populares de la ciudad; durante el hanami no hay que perderse el Yozakura, para admirar los cerezos en flor por la noche. Destaca en el corazón del parque Tosho-gu, un santuario sintoísta construido en 1627 por el shogun Iemitsu Tokugawa en memoria de su abuelo, que, conservado a través de los siglos, es hoy un tesoro nacional y cuenta, además de con la magnífica puerta al estilo chino revestida de hojas de oro, con espléndidos techos tallados, muros pintados y bajorrelieves en formas animales.

Asakusa
Desde el barrio Ueno, siguiendo hacia el este, se llega a la zona de Asakusa donde se puede encontrar todo el encanto de la vieja Edo y la atmósfera de la antigua ciudad baja (Shitamachi), habitada por gente humilde, artesanos y llena de teatros populares. Imprescindible visitar Kaminari-mon, la imponente “Puerta del trueno”, caracterizada por la enorme linterna de papel que lleva los dos ideogramas y por las estatuas de Raijin y Fujin, respectivamente deidades del rayo y del viento, que asustan a los demonios.
Al cruzar la puerta se llega a Senso-ji, el templo más antiguo, grande y popular de todo Tokio. La leyenda dice que fue construido en el siglo VII por dos pescadores que recuperaron del río una estatuilla de oro de la diosa Kannon. En ocasión del Sanja Matsuri, el tercer fin de semana de mayo, millones de personas asisten al desfile de un centenar de mikoshi (templos portátiles), mientras que en el día a día lo frecuentan quienes rezan para tener el valor de afrontar una prueba importante, quienes consultan las cajas de los oráculos o quienes se detienen a respirar los beneficiosos vapores del incienso.

Nihombashi
Del río al centro de la ciudad. Una vez llegado al río, la Tokyo Waterway Line permite llegar al barrio de Nihombashi disfrutando del panorama y de ahí adentrarse, siguiendo el canal, en el centro de Tokio hasta llegar al punto neurálgico de la ciudad: la Tokyo Station. Terminada en 1914 tomando inspiración de la estación de Ámsterdam, la estación esconde bajo las vías una ciudad subterránea formada por largos pasillos, restaurantes y una infinita cantidad de tiendas.
Atravesando el barrio financiero se llega al Palacio Imperial de Tokio que desde 1868, año en que el emperador Meiji trasladó la capital de Kioto, es la residencia oficial principal del Emperador de Japón. Imprescindible visitar Higashi-Gyoen (Jardín Oriental) al que se accede a través de la puerta Ote-mon. Aquí majestuosos árboles, praderas verdes y una increíble cantidad de flores bordean los enormes muros oscuros, herencia del antiguo castillo de Edo, que rodean el palacio. Foto obligatoria desde el célebre puente Nijubashi.

Noche en Tokio
Al anochecer vale la pena acudir al cercano complejo de Roppongi Hills, compuesto por torres, plazas y paseos suspendidos, donde es imprescindible hacer una parada bajo Maman, escultura de bronce y acero obra de la artista Louise Bourgeois en forma de araña que el escultor dedicó a su madre viendo en ella cualidades: inteligente y protectora.
En el barrio de Roppongi abundan los lugares para pasar la noche, comenzando por Tokyo City View, perfecta para admirar el espléndido panorama nocturno de la ciudad. Quienes busquen algo más peculiar podrán optar por el restaurante-teatro Roppongi Kingyo, donde asistir a las extravagantes actuaciones de drag queens, mientras que quienes simplemente quieran pasar una velada al ritmo deportivo podrán elegir el Legends Sports Bar.

What to see in Tokyo in two days: second day, jump into the future
Shibuya District
We start again from Shibuya, a district known worldwide, where the future seems to be already taking shape and Japan shows an unusual, young, and extremely modern face. The most famous image of this area is undoubtedly that of the Shibuya Crossing, a pedestrian crossing where every three minutes thousands of people alternate, illuminated day and night by the screens on the surrounding buildings.
This is not the only iconic place in the district; in front of the station is the bronze statue of Hachiko, the famous dog who waited every evening for his owner at the train platform exit, even after his owner’s death, and made even more famous by the film starring Richard Gere.

Yoyogi Park
Moving just one train stop away from Shibuya, heading north, you discover the more traditional soul of this district. Inside the magnificent Yoyogi Park the avenues are lined with gigantic trees, whose foliage offers splendid views in all four seasons of the year, and here is the popular Shinto shrine of Meiji Jingu, inaugurated in 1920 to welcome the remains of Emperor Meiji and his wife Shoken.

Shopping in Tokyo
Nothing better than ending the day giving free rein to your desires in the Shinjuku area, the largest commercial and entertainment district in the country. Around the station are the imposing electronics stores that offer an endless range of products including cameras, phones, and PCs.
There are also many department stores frequented by tourists and locals, who often prefer the basement floors, specialized in selling food, Japanese and Western sweets, ready meals, lunch boxes, and anything related to food. To find something more characteristic and escape the frenzy of shopping, you need to go to Golden-gai, a district of bars born in the chaotic post-war days and still lively today in its streets with small places to eat and drink: there are about three hundred of them, ranging from old 50s taverns to trendy bars run by a new generation of owners.


