He vuelto a Cerdeña. En el fondo, me lo prometí el día que dejé la isla, por ferry, hace un tiempo. Esta vez regresé a Cagliari, la capital que desde la primera visita ya me había dejado sensaciones muy agradables. Cagliari, salvando las distancias, me recuerda un poco a Salerno. Ambas son ciudades marítimas, tranquilas, con poblaciones similares y una ubicación comparable frente al golfo (el Golfo de los Ángeles en Cagliari, homónimo en la ciudad campana).
Qué comer en Cagliari
La pasión por los mariscos en Cagliari es evidente desde el primer momento, igual que en la ciudad campana. Basta con ir a una trattoria o un restaurante para entender la importancia del mar para los habitantes de Cagliari. El mar, aquí como en toda Cerdeña, no es solo una fuente de gastronomía. El turismo, especialmente el nacional de verano, gira entorno a la costa. Y en Cagliari, como en toda la isla, el mar tiene los colores del cielo y la tierra, un horizonte infinito y mil matices. La crisis económica dificulta viajar, pero un viaje a Cerdeña es esencial porque no es solo playa y mar.
Cagliari subterránea
Cagliari es una ciudad con tesoros subterráneos por descubrir. Con la ayuda de guías autorizados, se puede acceder a la Cagliari subterránea y disfrutar de una fascinante visita por el corazón oculto de la ciudad. Regresar a la superficie es sencillo (escaleras permitiendo). Tras dejar atrás los túneles y criptas, como la de la Confraternita della Orazione della Morte o la del cárcel de Sant’Efisio, aguardan interesantes museos para todo viajero curioso.

Cagliari: qué no perderse
Puedes optar por el museo arqueológico nacional, el etnográfico regional o la Pinacoteca nacional, todos reunidos en la misma zona museística. Mientras los subterráneos de Cagliari guardan mucha historia, las vistas panorámicas de la ciudad sorprenden desde lo alto. Para los más tranquilos, alcanza con subir al barrio de Castello, uno de los cuatro barrios históricos junto a Villanova, Stampace y Marina. Quienes prefieran caminar, pueden disfrutar una vista única desde la “Sella del Diavolo”, a la que se accede por un sendero de trekking fácil.
La Sella del Diavolo
Elegí ambas opciones. Las vistas desde la Sella del Diavolo son increíbles: una panorámica de la ciudad que lo muestra todo de un vistazo. Delante de mis ojos, las salinas que hasta los años 80 producían sal, el estanque de Santa Gilla junto al aeropuerto, el puerto deportivo y toda la ciudad. Mi viaje a Cagliari incluyó además visitas a los talleres artesanales antiguos, el tradicional mercado del pescado —con una increíble variedad de productos frescos— y locales donde saborear la mejor gastronomía sarda acompañada de excelentes vinos locales.
Cagliari: la fiesta de Sant’Efisio
El momento más especial fue el regreso en procesión de Sant’Efisio, santo muy venerado por los cagliaritanos y por toda Cerdeña. Tras salir de Cagliari con grandes celebraciones el 1 de mayo, regresa a la ciudad después de cuatro días de peregrinación por la costa suroeste, hasta Nora. Figurantes con trajes típicos sardos, caballeros y mujeres tradicionales, junto a vecinos y representantes de las congregaciones religiosas, componen un desfile lleno de tradición, color y hospitalidad sarda. Adiós Cagliari, prometo regresar.

