A diferencia de la mayoría de las islas caribeñas, Aruba no presenta una densa vegetación ni un gran número de relieves, favoreciendo así la afluencia turística. Gran punto fuerte de la isla de Aruba es su clima: días soleados durante todo el año con una temperatura media de 28° C.
Dicha condición climática se vuelve aún más agradable gracias a la presencia de los alisios, a la escasez de tormentas y a la ausencia de huracanes. También las precipitaciones son escasas, alcanzando un máximo de 500 milímetros al año, concentrándose principalmente en la temporada otoñal.
Al llegar a la isla de Aruba no se puede resistir a sus espléndidas playas de blanca y suave arena, mecida dulcemente por las olas oceánicas. Sin embargo, hay que recordar que este sueño puede vivirse principalmente en las costas occidentales y meridionales, ya que aquí (a diferencia de las costas norte y este) se está relativamente protegido de las fuertes corrientes oceánicas.
En este paraíso en la tierra son muchas las actividades que se pueden practicar. Frente a las costas y a bordo de barcos especialmente equipados se puede practicar la pesca de altura, ayudados por el capitán y un primer marinero. La experiencia puede durar todo un día y continuar en los restaurantes donde el pescado será cocinado y degustado al instante.

